DOCUMENTOS
Carta pastoral a las comunidades de la familia de AIPRAL
“Por eso, nosotros, teniendo a nuestro alrededor tantas personas que han demostrado su fe, dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda,
y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante.
Fijemos nuestra mirada en Jesús, pues de él procede nuestra fe
y él es quien la perfecciona…”(Hebreros 12:1-2ª)
San Salvador, El Salvador, febrero de 2025
La Alianza de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de América Latina (AIPRAL) es una comunidad sororal de iglesias que comparten la tradición reformada y presbiteriana en la región. Desde su fundación en 1955, AIPRAL se ha dedicado a promover la unidad, el diálogo y la colaboración entre su membresía, buscando servir conjuntamente dando testimonio del Evangelio de Jesucristo en el contexto latinoamericano.
Reunidos y reunidas como AIPRAL en San Salvador del 17 al 21 de febrero de 2025, expresamos nuestra profunda preocupación por la difícil situación que atraviesan nuestros países e iglesias. En un contexto marcado por la polarización política, el empobrecimiento rampante, la idolatría al capital y los fundamentalismos ideológicos y teológicos, queremos acompañar pastoralmente a nuestros pueblos que sufren.
Confesamos que, en AIPRAL, somos iglesias seguidoras de Jesús, el Cristo nacido en Palestina. Nuestra única obediencia y lealtad absoluta es para con el Dios de Jesús y su proyecto, denominado “Reinado de Dios”, es el único proyecto de vida al que nos debemos con total fidelidad. No le pertenecemos a ninguna ideología, a ningún partido político, a ningún sistema. Sólo a Dios y a su evangelio. Denunciamos cualquier poder, ideología o autoridad del mundo que quiera ocupar el lugar de Dios en la creación y en la humanidad.
Nos solidarizamos con el dolor de quienes ven vulnerados sus derechos y claman por justicia. Exhortamos a nuestras iglesias a alzar su voz profética en defensa del derecho a la vida, a la dignidad y al «Buen Vivir», incluyendo en esto a la creación de Dios, tal como lo conciben nuestras sabidurías ancestrales en Abya Yala (América Latina y el Caribe). Nos comprometemos e instamos a nuestras comunidades a desenmascarar las prácticas discriminatorias, racistas, de género, clasistas y xenófobas que intentan demeritar el trabajo creador de nuestros pueblos, así como a fortalecer los esfuerzos por el cuidado de nuestra casa común.
América Latina y el Caribe es la región más desigual del mundo y las evidencias son visibles en cada uno de nuestros países. La movilidad humana es una catastrófica consecuencia de economías que se hacen inviables y de violencias que amenazan la vida en nuestro continente, especialmente la vida de mujeres, niñas y adolescentes.
Tal como en el pasado nuestras iglesias denunciaron el Apartheid en Sudáfrica, reclamamos el fin de todo acto de aniquilación del pueblo Palestino, hoy impulsado por intereses coloniales imperiales. También abogamos por el fin de todas las luchas armadas que afectan a la armonía entre los pueblos, orando por procesos de diálogos que garanticen una paz duradera y justa.
Estas situaciones aun no superadas, guían nuestro compromiso con la «Confesión de Accra» a favor de la justicia económica y el cuidado de la creación, ante la creciente concentración de la riqueza y el poder en manos de una minoría global.
Desde la fe que celebramos estos días de encuentro, al igual que el visionario de Patmos anunciamos un nuevo orden mundial representado por «nuevos cielos y nueva tierra»(Apocalipsis 21:1- 3), donde el amor, la paz con justicia y dignidad y la equidad se harán realidad para todas las personas. Y así, en esa esperanza, seguiremos perseverando y dando testimonio del Evangelio.
Delegadas y delegados de las iglesias miembro de AIPRAL a la
celebración por el Vigésimo Aniversario de la Confesión de Accra.
San Salvador, 21 de febrero de 2025

