DOSSIER
POLITEÍSMO E IDOLATRÍA:
Prefacio de la carta a los romanos en imágenes
Aquiles Ernesto Martínez1

Autoría de todas las fotografías para este artículo: AEM
1. Introducción
Sin tolerancia alguna, la Biblia sostiene una clara, marcada y consistente postura en contra de la fabricación de imágenes de dioses y diosas. A partir de la creencia de que las deidades extranjeras son falsas e inexistentes y que la única forma de culto legítima es el monoteísmo, también se opone al culto a oras deidades y castiga a quienes lo practican; aún la mera asociación es prohibida. Para resumir este planteamiento, la Escritura rechaza lo que en el estudio de las religiones se ha llamado el politeísmo (i.e., “muchas deidades”) y la idolatría (i.e., “la adoración de lo que se ve” o “imágenes”).2
En el Antiguo Testamento (AT), esta forma de pensar y actuar es mucho más acentuada. Esto se debe a que el servicio a la pluralidad de deidades era la regla en la tierra de Canaán y las naciones vecinas. Y dado que esta práctica fue vista como una directa violación de los primeros dos mandamientos de la Ley Mosaica, defensores de la monarquía hebrea, especialmente en Judá, se esforzaron por imponer el servicio y lealtad a un solo dios y castigaron a los idólatras.
Pero esta posición ideológica pierde mucha fuerza en el Nuevo Testamento (NT). De hecho y en el mejor de los casos, la condena del politeísmo y la idolatría se da como sobrentendida, aparece de forma muy general o se oculta en el trasfondo religioso de las doctrinas neotestamentarias (Hch 15:20, 29; 17:16. 1 Cor 8:1, 4, 7, 10; 10:14, 19, 28; 12:2; 2 Cor 6:16; Gál 5:20; 1 Tes 1:9; 1 Jn 5:21; Ap 2:14, 20; cf. Col 3:5). Esta atenuación, si se quiere, se debe a que la idolatría en el pueblo hebreo en la Palestina bajo dominación romana prácticamente había desaparecido, por lo cual no había necesidad de oponerse a ella con tanta fuerza. Además, el politeísmo fue una característica predominante de los pueblos que moraron fuera de Palestina; es decir, en el mundo gentil y particularmente en Roma, por su apertura a divinidades extranjeras. Y las pocas denuncias de esta práctica religiosa en el NT aparecen durante la misión cristiana fuera de Palestina, como lo revelan la segunda parte de los Hechos de los Apóstoles, algunas de las cartas neotestamentarias y el libro de Apocalipsis.
Dado que la Biblia en su totalidad censura y sanciona el politeísmo y la fabricación y adoración de íconos, muy poco puede inferirse acerca de las deidades fuera de la cosmovisión judeocristiana o de las creencias, valores, rituales y acciones de las religiones de las cuales estas deidades fueron su eje. A partir del NT específicamente, sabemos casi nada sobre sus templos, objetos religiosos, rituales, creencias y las representaciones visibles de estos diosesy diosas y sus identidades.3 Pero gracias a la existente topografía que aún guarda relación con muchos de los territorios asociados con los mensajes del NT, los yacimientos arqueológicos y los innumerables objetos allí hallados y ahora exhibidos en los museos de todo el mundo, podemos rescatar algo sobre la adoración de multiplicidad de estas deidades y otros aspectos de las religiones de las que fueron centro. De hecho, podemos visibilizar sus referentes en la existente cultura material y su ambiente religioso y hacer la debida conexión con algunas de las creencias del NT.4
Para demostrar que esta meta es posible, podríamos seleccionar muchos ejemplos. No obstante, creo que el prólogo de la epístola de Pablo a los romanos (1:18-32) se presta para una exégesis visual en la que podemos conectar la denuncia paulina del politeísmo e idolatría del mundo gentil, cuyos detalles están en el trasfondo de esta denuncia, con algunos de los restos de templos, altares, esculturas y otros objetos hallados en la ciudad de Roma. Pero antes de este esfuerzo de visualización en el que intentaremos juntar a las referencias paulinas con sus referentes, un resumen del mensaje del apóstol a los creyentes que residen en la capital del imperio es un buen punto de partida.
2. Sinopsis del mensaje monoteísta paulino
La carta del Apóstol Pablo a los Romanos es el mejor y más sistemático compendio del pensamiento de este pastor y misionero, quizá el más insigne líder del movimiento cristiano primitivo. Escrita por Tercio (Rm 16:22) y dictada por Pablo, posiblemente desde la ciudad griega de Corinto, por allá por el 54 d.C. y durante su segundo viaje misionero, esta misiva tuvo el propósito de preparar la visita de Pablo a Roma como parte de su viaje a España. Pero más que una simple parada técnica o preparar a los creyentes de Roma para que le dieran albergue y comida, la esencia de este primer contacto por escrito fue la de poder cosechar frutos entre estos creyentes y reafirmarlos en la común fe. Y todo esto, como la misma epístola lo revela, fue un deseo coherente con su misión de compartir el mensaje del Ungido, tanto a judíos como a gentiles, para liberarles de la muerte y de la condición de impiedad y alienación de Dios gracias a la obra de su Mesías (Rm 1:10-15; 15:28).5
En esta carta de presentación y preparación, Pablo, antes que abordar asuntos teológicos y éticos controversiales que reflejan sus creencias y la realidad de muchas iglesias, hacer hincapié en la radicalidad del Evangelio o desviarse para hablar de este mensaje, provee una sinopsis de su interpretación del mensaje transformador y liberador de Jesús, el Cristo crucificado y resucitado, con sus respectivas implicaciones morales. Y en este intento, entre otros temas bien argumentados, Pablo da como un hecho la centralidad del monoteísmo hebraico. Fiel a esta herencia, pero desde un punto de vista cristológico, además de invisible e irrepresentable, Dios es uno y singular. Y de mano a este concepto no-negociable, el señorío de Jesús, por encima de otros señores y deidades forasteras, es subrayado. Como acto de reconocimiento y adoración consecuente con estas creencias, pensando en el futuro Pablo predice que toda rodilla se doblará delante del Señor (Rm 14:11), no delante del dios Baal como Israel lo hizo constantemente en la época del AT (Rm 11:4), Zeus o el mismo emperador romano.
Sobre la premisa epistémica de la preminencia de la creencia en un ese Dios que es uno y único (1:1, 7-8, 2:1, 3, 5, 11, 13, 16-17, 3:30; 16:26-27; etc.) y a la vez Señor o Soberano (9:29;
10:19; 12:4, 12-13, 16; 14:11-12; 15:11),6 Pablo, en unos pocos textos y de forma muy amplia, rechaza la adoración de dioses y diosas y la creación de imágenes para representarlos, legitimando los primeros dos mandamientos de la Torá. También señala que, entre los gentiles, no hay quien busque a ese Dios o que le tema (Rm 3:11, 18). Esto parece sugerir que buscan a otras deidades. También dice que todo lo creado por el ser humano (que bien pudiera incluir a los ídolos por ser estas creaciones corruptibles) jamás separará a los cristianos del amor de Cristo (Rm 8:37-39). Otra importante referencia es cuando, al criticar a ciertos judíos que son incoherentes con sus creencias, Pablo condena a quienes abominan a los ídolos, peroal mismo tiempo cometen sacrilegio (2:22). Indirectamente, esta denuncia podría tomarse como una aceptación indirecta del monoteísmo hebraico.
Pero esta información un tanto tangencial y dada como un hecho se releva con claridad y fuerza en el prefacio a la carta (Rm 1:18-32). Allí, al hablar de la impiedad de todos los pueblos, que aplica también a la sociedad romana, Pablo afirma sin vacilar que todos los gentiles, indiferentes a la auto-manifestación del único Dios en la naturaleza, profesaron ser “sabios” pero, paradójicamente, se hicieron “necios”. De hecho, según el apóstol, “cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles” (1:24), lo cual es una descripción acertada del foco de la fabricación de íconos en la sociedad greco-romana y el Antiguo Cercano Oriente. Y en vez de dar culto al Dios que es uno, único, invisible e irrepresentable, contradictoriamente, rindieron pleitesía a las “criaturas”, humanas y del reino animal (1:25). Lo creado tomó el lugar del Creador.
3. Un desafío heurístico
Ahora bien, los planteamientos anti-politeístas y anti-idolátricos de Pablo en esta antesala epistolar podrían interpretarse desde varios ángulos y con la ayuda de diversas metodologías. Si bien hay unas cuantas posibilidades para sacarle provecho a “la reserva de sentido” de este documento, hay algunas limitaciones que salen al encuentro cuando nos enfocamos en la religión como tal. Pablo no explica sus aseveraciones contra la religiosidad de los gentiles o los mismos ciudadanos romanos; tampoco las ilustra; no hay imágenes. Desde su propia ubicación social y apelando a lo que conocen de la adoración de deidades e íconos, los destinatarios de la carta, en el mejor de los casos, pueden conectar la crítica paulina con ejemplos concretos tomados de la ciudad de Roma. Dando como tácito los referentes y los ejemplos tangibles de sus señalamientos o quizá dando como un hecho que los romanos conocían los pormenores de sus acusaciones, el apóstol presenta un mensaje relativamente incompleto para quienes intentamos entender su pensamiento siglos más tarde y desde varios posicionamientos.
A Dios gracias, todos estos vacíos que limitan la articulación y la comprensión de los mensajes escritos del apóstol y su entendimiento por parte de los romanos pueden ser parcialmente superados cuando visitamos las antiguas ruinas de la ciudad de Roma, observamos detenidamente los objetos religiosos allí descubiertos y exhibidos en los museos, y hacemos los puentes exegéticos entre el mensaje de Pablo y la cultura material a la mano. Y cuando esto sucede, gracias a la utilización de una imaginación responsable y contextual, podemos tener una idea más precisa del contenido de la posición paulina en contra de la religiosidad de los pueblos del mundo gentil. Así pues y con la asistencia heurística de estos recursos pedagógicos, podemos “ver” a qué se opone Pablo en su descripción de la condición y comportamiento de los gentiles, lo cual también aplica a los habitantes de Roma, quienes, en esencia, adoraban a un gran número de deidades pues la religión era una de las instituciones más importantes de la antigua Roma.7
4. Algunas muestras de la cultura material vis s vis el prefacio a la carta a los romanos
Algunos ejemplos nos ayudan en este cometido de acoplar referencias anti-idolátricas y sus referentes . Aunque no negamos la centralidad de la topografía para tratar de entender parte de las palabras de Pablo en la Epístola a los Romanos, en el foro romano y el Palazzo Massimo, por ejemplo, podemos identificar las ruinas de varios recintos sagrados dedicados a “señores” y “deidades” de la Roma imperial y de quienes Pablo nos habla, aunque de manera general en su epístola. Y para complementar este sondeo, también podemos detectar algunas las estatuas, altares, lápidas y bustos en honor a deidades con fuerte arrastre.
En mi última visita a Roma, con la intención de documentar visualmente evidencia sobre el politeísmo e idolatría que Pablo rechaza, pude identificar varios recintos sagrados o templos en el foro romano, al igual que imágenes de algunas deidades exhibidas en el Palazzo Massimo. A muchos de estos dioses y diosas se les construyeron altares o edificios en su honor, aunque no siempre se pueda precisar su identidad por falta de la epigrafía correspondiente. No así con las imágenes de otras deidades populares. En cuanto a líderes responsables por el culto a otros seres superiores o incluso a los mismos emperadores, descuellan figuras como las de César Augusto y Nerón. Toda esta recopilación de evidencia es una pequeña muestra de los referentes que están en el trasfondo de la introducción a la epístola a los romanos y otros modestos indicadores religiosos en este documento. También aplica al resto del NT.
Comienzo con algunas esculturas de posibles deidades o seres espirituales para luego identificar a algunas de ellas por nombre, aunque Pablo, por razones propias, no lo haga. A pesar de esta falta de especificidad, los romanos, como cualquier lector de la carta a los romanos, hubiesen pensado en imágenes y nombres de estas deidades. Todas ellas, desde una perspectiva sociológica, fueron construcciones sociales o proyecciones de un imaginario arraigado en la vida y costumbres de los romanos, especialmente de la nobleza y de la clase subalterna a su servicio. También fueron híbridos antropomórficos y zoomórficos. Las mediaciones animales fueron más intermediarias o simbolizaban cualidades y funciones de las deidades. Muchas veces a los animales se les usó para ilustrar aspectos de la personalidad y funciones de las diosas y dioses. Pero en lenguaje paulino, todas ellas fueron hechuras corruptibles de una paradójica y arbitraria alteración: “cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible” (1:24-25). Con este perfil en mente, ahora comparto algunos ejemplares de las deidades rechazadas por Pablo y la fe cristiana.





Para comunicar los valores de la juventud, la fuerza y la belleza a modo de idealización y concretados en el arte para su recuerdo y adoración, vemos a continuación dos típicas representaciones de los dioses Dionisio y Apolo; también un altar dedicado a Hércules. Una hermosa escultura de Minerva se destaca. Pero todas estas muestras, desde el punto de vista de Pablo, son proyecciones corruptibles de personas corruptibles, evidencia tangible del cambio de la gloria del Dios invisibles por concreciones materiales visibles.




Y como la religión no podía separarse de la política por ser ambas esferas netamente jerárquicas y partes constitutivas de la ideología del poder y privilegios en Roma, tenemos que incluir a César Augusto y Nerón. A ellos se les conoce por promover valores religiosos y a cuyo legado Pablo y el cristianismo temprano se opusieron.


De selectos íconos que fueron objeto de pleitesía en la Roma imperial, ahora pasamos a templos o altares donde usualmente se colocaban estos objetos mediáticos y simbólicos para su reconocimiento, memoria y culto público. Al objeto de promover la adoración de diversas deidades y fortalecer la religión en el imperio y sus muchas facetas, debemos especialmente destacar el rol de César Augusto en la construcción y renovación de estos recintos sagrados. Promotores del politeísmo y la idolatría, por asociación, son tan bien responsables de la distorsión religiosa que Pablo critica.







Para complementar las ideas e imágenes anteriormente presentadas, la práctica de crear imágenes para representar a los dioses, las diosas y otros seres espirituales, no terminó con la época del NT o el radical pronunciamiento de Pablo en su epístola. Tampoco la creación de recintos para su adoración y los rituales para celebrarlos. La siguiente fotografía muestra claramente una trayectoria religiosa imposible de controlar entre los romanos. Y es que los seres humanos, guiados por nuestros sentidos, mediamos de forma concreta nuestros valores y creencias.

5. Conclusiones
Partiendo de la idea de que Dios era uno, incomparable y singular, cuya esencia era trascendente y que, como resultado, no podía ser representando por medio de imágenes, mucho menos de pensar que la divinidad pudiese ser un objeto en sí mismo, el pueblo hebreo se pronunció frontalmente contra de la adoración de pluralidad de dioses y diosas y los esfuerzos por materializarlo. Tal fue así que a la materialización de lo sagrado ni siquiera se le consideró como un recurso simbólico, mediático o pedagógico-ilustrativo. El movimiento cristiano, comenzado con el mismo Jesús de Nazaret, hizo suyo este posicionamiento ideológico con generalizaciones y lo resignificó cristológicamente.
Siguiendo esta trayectoria, Pablo, junto con otros líderes y creyentes del movimiento cristiano, reforzó esta postura. No obstante, los comentarios de Pablo contra la idolatría y el monoteísmo son generales. No visibiliza o detalla sus referentes, como hemos señalado. En el NT la denuncia de la idolatría es indirecta, general y no-confrontativa, por lo menos no como sucede en el AT. Y ante esta realidad interpretativa y comunicativa, una visita a las ruinas del Foro Romano y el Palazzo Massimo nos ha permitido ilustrar por medio de algunas fotografías aquello que el Apóstol a los Gentiles condenó, que forma parte de su trasfondo religioso omitido y que los romanos entendieron bien a luz de la cultura material con la que estuvieron familiarizados. Y si me permiten un comentario final: en este intento de interpretación en el que el lenguaje escrito se ha juntado con edificios, altares y esculturas romanas se ha visibilizado lo que la epístola a los Romanos, de algún modo, ha invisibilizado.
- El Dr. Martinez es Profesor de Biblia y Religion en la Universidad Reinhardt (jubilado), Waleska, Georgia, EE. UU., quien actualmente sirve como docente invitado en la Universidad Biblica Latinoamericana (UBL), el Centro de Estudios Biblicos y Relaciones Judeocristianas (CERJUC) (ambas instituciones en Costa Rica), y el Centro de Educacion y el Centro Experimental de Documentacion e Investigacion Religiosa, en Caracas. ↩︎
- Tomen como ejemplo y punto de partida las ensenanzas de la Ley de Moises en mi trabajo Deidades Forasteras y su Culto segun la Tora: conflicto, caracterizacion e identidad, disponible en Academia.edu.. ↩︎
- Una notable excepcion es el culto a Artemisa en el NT (Grande es Artemisa, diosa de los efesios: el testimonio de Hechos 19:23-41 y otras fuentes) y, en el AT, el culto a las diosas Asera y Astaret (Asera: su presencia en Canaan segun la Biblia hebrea y a pesar de ella; y Astarot/Astaret en Canaan y el Antiguo Cercano Oriente: la desconocida pero conocida identidad de una diosa). ↩︎
- Este ejercicio es coherente con mi propuesta de leer la Biblia «visualmente» (Lectura visual de la Biblia: sensorialidad, escenografia y cultura material); tambien hablo de la importancia de «escuchar» los mensajes de la Biblia como parte de una «lectura sensorial» de ella (¡Quien tenga oidos para escuchar, que escuche! Como dialogar con la Biblia). ↩︎
- Sobre estos y parecidos asuntos introductorios desde una perspectiva historico-critica, por favor consulten estas obras: Luke Timothy Johnson, The Writings of the New Testament: An Interpretation, Revised ed. (Minneapolis: Fortress Press, 1999), 343-366; Stephen L. Harris, The New Testament: A Student’s Introduction, 6th ed. (Boston: McGraw Hill, 2009), 348-357; David L. Barr, New Testament Story: An Introduction, 3rd ed. (Belmont, CA: Wadsworth, 2002), 143-175; C. E. B. Cranfield, A Critical and Exegetical Commentary on the Epistle to the Romans (Edinburgh: T & T Clark, 1985), vol. I, 1-44. ↩︎
- Aunque el enfasis este en el señorio de Cristo (1:3, 7; 4:8, 24; 5:1; 10:9-10; etc.). ↩︎
- Un excelente resumen de la religion es provisto por Jose Guillen en su Vrbs Roma: vida y costumbres de los romanos (Salamanca: Ediciones Sigúeme, 1994), vol. III, 13-406. ↩︎
- Para un estudio mas detallado sobre estos dioses, ver mi articulo Castor y Polux en Hechos 28:11: ironia religiosa, el apostol Pablo y la mision cristiana, disponible en Academia.edu. ↩︎

