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DECLARACIÓN DEL CONSEJO DE LA FLM SOBRE DESARROLLO INTERNACIONAL Y AYUDA HUMANITARIA
Addis Abeba en junio de 2025
El Consejo expresa su profunda preocupación ante el cambio alarmante que está experimentando el panorama global del desarrollo internacional, la ayuda humanitaria y la construcción de la paz. Muchos países donantes están reduciendo, congelando o reasignando fondos destinados inicialmente a la ayuda al desarrollo y a la labor humanitaria para salvar vidas. A menudo esto implica priorizar intereses nacionales como la militarización y el aumento del gasto militar. La tarea de las organizaciones humanitarias y para el desarrollo, tanto gubernamentales como no gubernamentales, tiene un enorme impacto en la vida y en la dignidad humanas. Esta tarea, construida durante las últimas décadas, se está viendo revertida.
Entretanto, aumentan las necesidades y la vulnerabilidad de las personas afectadas por las crisis humanitarias, los conflictos y la pobreza. Las guerras, los conflictos, los desplazamientos, la emergencia climática y la inseguridad alimentaria ejercen una presión sin precedentes sobre los países en desarrollo y sus sistemas económicos. La falta de voluntad política y la reducción de la financiación amenazan el multilateralismo y las estructuras relacionadas. Las tendencias regresivas en materia de derechos humanos, democracia y del Estado de derecho amenazan con deshacer décadas de progreso en desarrollo humano y en la erradicación de la pobreza.
La eliminación, reducción o reorientación de la ayuda pone en riesgo vidas y socava los compromisos internacionales con la paz, la sostenibilidad y la humanidad compartida. La
FLM, las iglesias miembro, sus contrapartes y su tarea diaconal y de sensibilización, se han visto afectadas, tanto directa como indirectamente.
La buena labor que, a pesar de los desafíos actuales, han llevado a cabo el Servicio Mundial de la FLM y las iglesias miembro en todo el mundo constituye un aliento para el Consejo.
El Consejo anima a la FLM, como comunión mundial de iglesias, a mantener su compromiso con el servicio y el acompañamiento a las personas más necesitadas de la sociedad. Dando testimonio de Jesucristo, reconocemos que el desarrollo y la ayuda humanitaria no son solo actos de caridad, sino expresiones de justicia, de solidaridad y de fe. El servicio es parte de la misión holística de la iglesia y desempeña un rol clave en la defensa de la dignidad humana y de la imagen de Dios en cada persona.
El Consejo hace un llamado a:
∙ Los gobiernos donantes a que mantengan su obligación y su compromiso de ofrecer ayuda humanitaria y para el desarrollo basada en principios, necesidades y derechos, incluyendo el cumplimiento del objetivo de destinar el 0,7% del Producto Interior Bruto a Ayuda Oficial al Desarrollo, aun en medio de tensiones económicas o políticas.
∙ La comunidad internacional a que se oponga a la reducción, congelación y reasignación de la ayuda por razones políticas o de control migratorio.
∙ La comunidad internacional y a los gobiernos donantes a que presten especial atención y garanticen la financiación de los países y las crisis desatendidas u olvidadas en África, América Latina y el Caribe, Asia y Oriente Medio.
∙ Las iglesias y a la sociedad civil para que continúen incidiendo por un desarrollo y una ayuda inclusivos, basados en los derechos, en la justicia y en la dignidad humana.
El Consejo reafirma su compromiso de estar especialmente con las personas pobres y oprimidas de nuestros entornos, siguiendo el ejemplo de Jesús, y de servir al prójimo o a la prójima en necesidad con compasión y valentía.
FUENTE – FLM

