DOSSIER

SOCIEDAD DE DAMAS NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN-ARAIRA. PATRIMONIO INMATERIAL DE ESTADO MIRANDA.
Antrop. Nelly Pittol
RESUMEN
Araira, capital de la parroquia Bolívar en el estado Miranda, Venezuela, destaca actualmente por su producción agrícola, especialmente de mandarinas. Históricamente, fue un asentamiento indígena antes de la llegada de los españoles, quienes establecieron misiones en el siglo XVII. En el siglo XIX, se fundó la Colonia Mixta Araira para fomentar la agricultura, atrayendo inmigrantes franceses e italianos, aunque la colonia francesa fue efímera. La llegada de familias italianas, particularmente de la región del Véneto, marcó una influencia significativa en la zona. Un elemento central en la identidad de Araira es la devoción a la Virgen del Carmen, cuya capilla se construyó gracias a la promesa de inmigrantes italianos durante una tormenta marítima. La Sociedad de Damas de Nuestra Señora del Carmen, fundada en 1924, jugó un papel crucial en la construcción y mantenimiento del templo, así como en la organización de festividades religiosas y labores sociales en la comunidad. A pesar de los desafíos, incluyendo terremotos que dañaron la estructura original, la comunidad, con el liderazgo de la Sociedad de Damas, perseveró en la reconstrucción del templo, inaugurado finalmente en 1981. En reconocimiento a su centenaria labor y su impacto cultural, la Sociedad de Damas de Nuestra Señora del Carmen fue declarada patrimonio inmaterial del estado Miranda.
Palabras clave: Araira, templo, construcción, sociedad de damas, patrimonio, historia local, Venezuela.
Contexto Geohistórico
Araira es la Capital de la Parroquia Bolívar en el Municipio Zamora del Estado Miranda. Geográficamente son pequeños valles entre montañas de la cordillera de la costa bañada por tres ríos El Araira, Chuspita y Salmerón además de muchas quebradas que les dan fertilidad a estas tierras. Hoy en día se destaca por ser productora de mandarina, además de otros rubros como hortalizas, verduras, frutos y flores.
Históricamente se conoce este sector antes de 1.686, cuando el obispo Don Diego de Baños y Sotomayor crea una misión entre los Indios Tomuzas de las montañas de Araira, Capaya, Araguita y Caucagua.
En el año 1784, durante una visita pastoral al pueblo de Santa Cruz de Pacaricua –Guatire, el entonces Monseñor Mariano Martí documentó en el libro de gobierno una solicitud presentada por Don Juan Álvarez, propietario de la hacienda Araira. En dicha petición, Álvarez solicitaba autorización para la construcción de una capilla en su propiedad, la cual fue aprobada y registrada en el libro de gobierno. Los patronos designados para esta hacienda eran San Francisco Javier y Nuestra Señora del Rosario. Sin embargo, se desconoce si la construcción de esta capilla llegó a concretarse.
Posteriormente, en 1874, el gobierno de Guzmán Blanco, con el objetivo de fomentar la creación de colonias agrícolas, fundó una en terrenos conocidos como La Hacienda Araira. Esta hacienda tenía una historia de propiedad compleja, perteneciendo en parte a los Esposos Yánez y anteriormente a Don Juan Álvarez, al Marqués del Toro y a Don Martín Istúriz. Históricamente, esta zona se destacó por el cultivo de café y caña de azúcar. Es relevante señalar que en el libro de matrículas parroquiales de Santa Cruz de Pacayrigua (sic), correspondiente al año 1721, se registra la presencia de 110 esclavos en la región.
En el momento de la fundación de la Colonia Mixta Araira, también denominada Colonia Bolívar, los terrenos no se encontraban deshabitados, ya que existía un grupo de venezolanos trabajando en otras áreas. A esta colonia se trasladaron inmigrantes franceses, conformando un total de 17 familias, lo que equivalía a 84 personas.
La permanencia de los inmigrantes franceses en la localidad resultó ser efímera. Diversos autores han señalado una multiplicidad de factores que pudieron contribuir a esta corta estadía. Entre las causas más recurrentes se menciona el presunto incumplimiento por parte del gobierno en la entrega de las tierras prometidas, lo que habría generado incertidumbre y descontento. Adicionalmente, se reportaron conflictos limítrofes con los venezolanos preexistentes, posiblemente derivados de la superposición de intereses territoriales. La adaptación al medio físico local también pudo representar un desafío para algunos de los recién llegados. Finalmente, se ha sugerido que la composición ocupacional de este grupo, con una inclinación hacia la artesanía más que hacia la agricultura, pudo haber dificultado su integración y éxito en una colonia concebida para el desarrollo agrario.
Importancia del templo Como centro religioso y social.
En el año de 1877, arribó al puerto de La Guaira la embarcación de vela denominada “IL VELOCE”, procedente de la región del Véneto, específicamente de la provincia de Belluno. Se estima que este contingente migratorio estaba compuesto por aproximadamente sesenta familias. Una parte de estos inmigrantes se dispersó en las haciendas ubicadas entre La Guaira y Araira, mientras que alrededor de cuarenta y cuatro familias se establecieron en las colonias de la zona. Entre los apellidos de estas familias se registran Possamai, Beñose Dalo, Pittol, Zanella, Bristotte, Reveane y D´Lion, entre otros. Otro aspecto significativo en la historia de esta localidad es la adopción de la Virgen del Carmen como patrona de Araira. Según una tradición oral transmitida por la señora Alejandrina Toro Possamai, este hecho se remonta a la partida de estos inmigrantes desde el puerto de Marcella, cuando “en alta mar sufrieron una Tempestad-Tormenta, allí los inmigrantes ofrecieron construir una Capilla en Honor a la Virgen del Carmen en el lugar donde fuesen llevado”.
Una vez establecidos en las colonias, los inmigrantes enfrentaron desafíos significativos, incluyendo conflictos limítrofes derivados de la delimitación de las tierras asignadas. El hacinamiento fue otra problemática, resultado de la ubicación de varias familias en un número reducido de estructuras habitacionales precarias. Adicionalmente, la escasez de los insumos inicialmente prometidos representó otro obstáculo para el desarrollo de sus actividades agrícolas iniciales. No obstante, y a pesar de estas dificultades, los colonos iniciaron el trabajo de la tierra.
A raíz de intensas precipitaciones, el río Araira experimentó una crecida significativa que provocó inundaciones, afectando tanto los conucos como las viviendas de la población. Según el relato de la señora María Pittol Posamai, esta situación motivó tanto a inmigrantes como a venezolanos a reiterar la promesa de construir una capilla en honor a la Virgen del Carmen, aunque no se dispone de datos precisos sobre este evento inicial. Posteriormente, en el año 1900, un terremoto volvió a suscitar la intención de construir la capilla, sin embargo, no se encontraron indicios de que la obra se iniciara en ese momento.
Más adelante, en 1922, se constituyó en Araira una Junta Pro-Templo presidida por el señor Ángel María Regalado. Dos años después, en 1924, la señora María Reveane D’ Lión convocó a un grupo de veinte damas para organizar formalmente la Sociedad de Damas de Nuestra Señora del Carmen de Araira, cuya fundación se concretó el 15 de febrero.
En esta reunión fundacional, se establecieron en diez artículos las labores que la sociedad llevaría a cabo para colaborar con la construcción y el ornato del templo. Las damas se involucraron activamente en la recaudación de fondos e incluso en labores físicas como el acarreo de piedra y arena del río. Con el avance de la construcción de la capilla, algunas integrantes se dedicaron a la elaboración y el bordado de los elementos necesarios para el culto. Hacia 1937, la estructura de la capilla ya contaba con piso y techo, permitiendo que el padre Galíndez de Guatire oficiara misas en el lugar. Esta capilla se ubicó en una loma en terrenos pertenecientes a la familia Possamai, frente al Cerrito del Diablo, en la entrada del pueblo. Este proceso de movilización comunitaria, liderado principalmente por mujeres, evidencia la importancia de la religión como factor de cohesión social y la persistencia de la promesa inicial de los inmigrantes, marcando un hito en la configuración del paisaje religioso y social de Araira.
El 16 de julio de 1942, la capilla fue solemnemente inaugurada, siendo atendida por los párrocos de Guatire. En su aspiración por alcanzar el estatus de parroquia, se adquirió una residencia en la calle Bolívar destinada al párroco. En 1952, Araira, ahora conocida como parroquia Bolívar, fue elevada a parroquia eclesiástica, designándose al Presbítero Ignacio Arzamendi como su primer párroco.
A lo largo de los años, la sociedad de damas se consolidó como un pilar fundamental de la parroquia, organizando las festividades patronales, las celebraciones marianas y, durante muchos años, la Semana Santa. Su labor no se limitó a la recaudación de fondos, sino que también abarcó la decoración y el servicio a la comunidad. Numerosas catequistas se dedicaron a visitar a los enfermos, preparar canastillas y llevar a cabo una amplia labor social. Sin embargo, el terremoto de 1967 representó un punto de inflexión, ya que el templo sufrió daños estructurales y fue declarado en peligro por el Ministerio de Obras Públicas. Hacia la década de 1970, el templo fue demolido, y los oficios religiosos se trasladaron al salón parroquial, que anteriormente albergaba la casa cural y el preescolar. Se organizó entonces una junta pro-templo, en la que las damas del Carmen desempeñaron nuevamente un papel crucial, liderando rifas, tómbolas, verbenas y otras actividades de recaudación de fondos. En este proceso de reconstrucción, el nuevo párroco Bernard Karikamury realizó una promesa a San José en su día, comprometiéndose a la edificación del templo. En consecuencia, se llevaron a cabo diversas diligencias y actividades de recaudación de fondos, contando siempre con el apoyo de la sociedad de damas.
El 9 de marzo de 1981, la constructora COSAKA, bajo la dirección del Sr. Manuel Da Costa, inició la construcción del edificio, proyecto fue financiado por el gobierno nacional y regional, siendo Arnaldo Arocha el Gobernador en ese momento. La adquisición de altares, mobiliario y lámparas estuvo bajo la responsabilidad de la parroquia, la comunidad y diversas empresas públicas y privadas, quienes contribuyeron a realzar la belleza del templo. Las concepciones internas del recinto fueron creadas por el artista Tonis lav Yuric, en colaboración con el Presbítero Bernard Karikamury.
Como se puede ha podido observar, la sociedad de damas ha desempeñado un papel crucial en los últimos años, revitalizando la celebración de su aniversario anualmente, incorporando nuevas socias y llevando a cabo una ardua labor social en beneficio de la comunidad.
La sociedad de damas de Nuestra Señora del Carmen: Legado y Patrimonio Cultural
La devoción a la patrona se manifiesta de manera constante a través de la celebración del rosario y la Eucaristía, se lleva a cabo cada primer sábado del mes. Además, el 15 de febrero se conmemora el aniversario de esta tradición, cuyo auge se registró durante la década de 1980, consolidándose como un elemento significativo de la identidad parroquial. Las festividades en honor a la patrona, que tienen lugar en el mes de julio, comprenden un novenario, celebraciones solemnes los días 16 por la mañana y por la tarde, y una procesión con la imagen a través de las principales calles de la localidad. Asimismo, las comunidades rurales rinden homenaje a la patrona mediante la elaboración de alfombras florales, presentadas el domingo siguiente al 16 de julio. Estas manifestaciones religiosas, arraigadas en la comunidad, han desempeñado un papel fundamental en la cohesión social y en la preservación de la memoria histórica de Araira, especialmente durante los períodos de reconstrucción del templo. La continuidad de estas tradiciones refleja el espíritu de resiliencia que caracterizó la edificación del nuevo templo después del terremoto de 1967, donde la comunidad se unió para mantener viva su fe y su patrimonio cultural.
Asimismo y como parte de las celebraciones en honor a la Virgen del Carmen, también los días 5 o 6 de julio se lleva a cabo el descenso o traslado de su imagen desde el altar, ubicado en la nave izquierda del templo, hacia una mesa dispuesta en el lateral derecho de la nave central, donde se procede a su aseo. Esta tarea es realizada por las socias del Carmen, con la colaboración de caballeros voluntarios, entre los que destacan Samuel Berroterán, Israel Toro y Yaneth Serrano. Asimismo, se rememora la participación de David Berroterán y Daniel Toro, quienes en vida cumplieron con esta tradición. Anteriormente, esta labor era encomendada al Sr. José León Castro, entre otros miembros de la comunidad. Hasta el año 1990, se celebraba un sagrado triduo, en honor a la Patrona; sin embargo, en años subsiguientes, se instauró la novena preparatoria en el templo. En las últimas décadas, el 6 de julio marca el inicio de las festividades con una novena de misas, durante las cuales se elevan oraciones por diversos sectores e instituciones. Esta actividad, originalmente desarrollada en el templo, se trasladó a diferentes sectores de la comunidad a partir del año 2013, aunque su ubicación varía según la dinámica parroquial y la decisión del párroco. La ornamentación de la imagen de la Virgen del Carmen, en tiempos pasados, estuvo a cargo de distinguidas damas como Rafaela de Fregona (La negra), Leónidas D Lión, Argimira Díaz, Cristina D Lión, Cristina de Ferrer, Angelina de Porras y Rita González de Possamai, entre otras. Asimismo, se reconoce la valiosa colaboración de Edita D Lión, Ana Socorro de Zanella, Teolinda de Tachón y Ubencia Milano. En esta época, la mesa de la procesión se adornaba con floreros, mientras que la elaboración de arcos y otros elementos decorativos era responsabilidad del Sr. Piñate y el Sr. Rubén Citty, entre otros miembros de la comunidad.
El 15 de julio se lleva a cabo la entronización de la imagen de la Virgen del Carmen, preparándola para la procesión. En años anteriores, la socia Camila de Espinoza, figura destacada en la ornamentación, iniciaba esta labor con una oración y compartía presentes con los colaboradores, frecuentemente acompañada por integrantes de la Sociedad de la Cruz de Pacairigua, como la Sra. Dionisia. Para la disposición de los arreglos florales, se distribuyen las flores y las tareas, asignando a cada participante la elaboración de un ramo específico, ya sea para la imagen de la patrona o para la decoración del templo. Tradicionalmente, Camila de Espinoza elaboraba el ramo frontal, Margarita León el posterior, y Betty de León, Morely Navas de Correia, Marleny Herrera, Rosalba Burgos y Nelly Pittol los laterales. Tras el fallecimiento de Camila, Margarita León asumió la elaboración del ramo frontal, mientras que Betty León y otros miembros se encargan del posterior y los laterales, según la disponibilidad de las socias presentes.
Tras la ornamentación de la imagen, esta es trasladada al frente, hacia el lateral derecho de la nave central, labor realizada por los varones, quienes también asumen la responsabilidad de portar la imagen durante la procesión. Otras socias y voluntarios se encargan de la disposición de los arreglos florales en los altares y las imágenes de los santos presentes en el templo. Se procede a la preparación del altar, la disposición de las ofrendas y la liturgia, y la decoración de las columnas del templo y el arco de la entrada, asegurando que todo esté dispuesto para la celebración del 16 de julio.
Este día la población amanece con júbilo, y los Parranderos del Carmen, mediante el uso de cohetes, música y comparsas, anuncian el inicio de las festividades. Durante las últimas dos décadas, el Sr. Virgilio Mendoza, conocido como «el fúnebre», ha sido el responsable de la pirotecnia. La música de la calenda, generalmente de estilo cañonero, acompaña la procesión. Ese día, se celebran dos eucaristías: una matutina a las 10:00 a.m. y otra vespertina. El obispo de la diócesis suele asistir a una de las dos celebraciones. Para el año 2024, se esperó la presencia de Monseñor Tulio Ramírez Padilla, obispo de la diócesis, y de Gustavo García Naranjo, obispo emérito de la Diócesis de Guarenas, quienes oficiaron las ceremonias. Tras la misa vespertina, la imagen de la Virgen es llevada en procesión por los portadores, quienes guían el recorrido.
En el año 2024, con motivo del centenario de la sociedad del Carmen, los portadores se organizaron como los «Caballeros del Carmen», manifestando su devoción a la patrona. Durante la misa matutina, se realiza la consagración a la Virgen del Carmen, con la asistencia de otros sacerdotes e invitados. Tras la misa vespertina, la procesión inicia su recorrido por las calles de la localidad, realizando paradas de descanso en puntos estratégicos, como el cruce de la calle Miranda con la calle Bolívar, la calle Lídice y la calle Santa Rosalía. A lo largo del trayecto, se elevan rezos y cantos, acompañados de música. En algunos portales de las casas, se pueden apreciar imágenes de la Virgen del Carmen, cuidadosamente decoradas.
Un acontecimiento de relevancia histórica es la participación de la Sra. Evangelista Espinoza (1934-2001), quien se convirtió en la primera mujer en portar la imagen de la patrona durante la totalidad del recorrido procesional. Esta práctica, que inició el 16 de julio de 1966 y continuó anualmente hasta su fallecimiento, representó una manifestación de fe personal y una tradición arraigada en su origen en la población de El Café.
En el marco de las celebraciones litúrgicas y la procesión, el Sr. Virgilio Mendoza, conocido como «el fúnebre», asume la responsabilidad de la pirotecnia, sucediendo al Sr. Bartolo Toro en esta función. Ocasionalmente, se ofrecen serenatas en honor a la patrona, ya sea el 15 de julio, tras la ornamentación de la imagen, o el 16, inmediatamente después de la procesión. En la década de 1980, se observó la utilización de fuegos artificiales que representaban la imagen de la Virgen del Carmen (conocida cariñosamente entre sus devotos como “Carmencita”.
El domingo siguiente a la festividad principal, se celebra la Misa Criolla en honor a la imagen de “Carmencita”’. Esta tradición, que se remonta a la década de 1980, fue iniciada por el Padre Bernard Karikamury con el propósito de integrar a las comunidades campesinas de la Parroquia Bolívar en las celebraciones patronales. Estas comunidades descienden al poblado portando ofrendas florales y frutos de sus cosechas, solicitando la bendición para sus cultivos. Tras la eucaristía, se procede a la ornamentación de “Carmencita” con los productos agrícolas ofrendados. Posteriormente, en 1992, el Presbítero Humberto Delgado propuso a la directiva de la Sociedad de Damas de ese año, integrada por Gladis de Martínez, Rafaela de Berroterán, Angelina de Porras, Darlene Pittol, Edita de León y Betty León, entre otras, la elaboración de alfombras florales. Esta iniciativa, que ha alcanzado gran arraigo a lo largo de 32 años, se ha convertido en una tradición distintiva de la festividad. El sábado previo a la elaboración de las alfombras florales, las comunidades rurales, acompañadas de sus santos patronos, descienden al poblado para ofrendar flores y frutos a “Carmencita”. Con estos productos, se ornamenta la mesa para la procesión. Esta actividad se inicia con la concentración de los santos patronos en las Torres de Araira, desde donde, adornados en vehículos tipo jeep y camionetas, descienden al poblado, anunciando su llegada con el sonido de cornetas y realizando un recorrido por las calles antes de dirigirse al templo. Tras la misa, se procede a la ornamentación de la imagen, acompañada del lanzamiento de cohetes. Al finalizar la eucaristía, las comunidades rurales comparten una sopa como gesto de confraternidad.
Luego de la Misa Criolla, celebrada el domingo siguiente al 16 de julio, día de la festividad principal, la imagen de ‘Carmencita’ es llevada en procesión, siguiendo el siguiente recorrido: partiendo del templo, se dirige por la calle Bolívar, gira a la derecha en el puente hacia la calle La Rinconada, y continúa hasta la calle Lídice. Al llegar a la siguiente esquina, desciende por la calle Santa Rosalía, retomando la calle Bolívar. Previo al inicio de este recorrido, un grupo de danza de la Fundación Cultural Leche y Miel, bajo la dirección de Adriana Blanco y Jahonis González de la Casa de la Cultura José León de Araira, realiza danzas tradicionales, incluyendo la interpretación de la canción “Venezuela”. “Carmencita” inicia su recorrido tras la bendición de las alfombras florales impartida por el párroco, y posteriormente es llevada en procesión a través de las alfombras, elaboradas por familias, grupos, instituciones culturales y autoridades, entre otros. La primera alfombra es elaborada por la Sociedad del Carmen, tarea que en los últimos años ha sido asumida por Luyi Pittol y sus hijas, tanto en el diseño como en la elaboración. Durante el recorrido, tanto en las alfombras como en la procesión, grupos de la Red de Patrimonio del Estado Bolivariano de Miranda realizan presentaciones en honor a la patrona, incluyendo grupos de San Pedro del CEA, San Juan, boleros y música criolla.
Para En el año 2024, la Sociedad de Damas cuenta con 65 socias, y su junta directiva se compone de la siguiente manera: Rotsangela Machado de Lima, presidenta; Dayana Rengifo de León, vicepresidenta; Morely Nava de Correia, secretaria; Nelly Pittol, tesorera; y Anais González, Maríangelica Flores y Rhaiza de Aragort, vocales. La asamblea de socias, encargada de la recaudación de fondos, está integrada por 67 miembros. Es relevante señalar que la sociedad carece de registro jurídico.
Asimismo, la sociedad mantiene registros administrativos, incluyendo libros de actas de secretaría y tesorería, así como carpetas con archivos de cartas de postulación y aceptación de nuevas socias, correspondencia, facturas y documentación relacionada con programas y actividades. La estructura organizativa de la sociedad ha evolucionado a lo largo de los años desde su fundación, lo que evidencia su continuidad y adaptación a las dinámicas cambiantes de la comunidad. Entre los elementos significativos que se resguardan, mencionan los siguientes:
Cuadro 1
Elementos significativos
| Nombre | Descripciòn del elemento |
| Imagen Virgen del Carmen (señora). Fue adquirida en 1932 por la colecta de los devotos. | Imagen de yeso y estuco policromada marrón, beis manto blanco tiene pintado el escudo carmelitano, mide 1,50 aproximadamente, corona movible. La imagen representa a una gran señora con el niño Jesús en su brazo izquierdo, con el escapulario en su mano derecha |
| Imagen Virgen del Carmen. Llamada popularmente (Carmencita) adquirida en la década de los 70 donada por los esposos Ottavi León. | Imagen de yeso y estuco policromada la imagen más jovial con el niño Jesús en el brazo izquierdo, con su escapulario en la mano derecha, la corona esta fija mide 1, 10 centímetros aproximadamente |
| Estandarte | El mismo es de raso, relleno con tela. Posee la imagen de la virgen del Carmen decorado con flores y bordes con flecos. Su color es beis y el fondo donde se encuentra la imagen de la virgen es en azul claro. Es utilizado en las procesiones de la Virgen y en ocasiones especiales. El mismo es colocado cuando una socia fallece |
| Cantos | Muchos cantos tradicionales, pero también la imagen del Carmen tiene muchos cantos compuestos por el profesor Julio Cesar Caio García. Los mismos sirven para animar las celebraciones litúrgicas, los rosarios y las procesiones. |
| Recorridos | Ruta seguida por la procesión. Luego de la misa en la tarde la procesión sale del templo en dirección al pueblo los cargadores realizan algunas paradas de descanso. La primera es en cruce de la calle Miranda con calle Bolívar, sube por la calle Miranda, dobla hacia la calle Lídice, hace una parada en el cruce entre la calle Lídice y la calle santa Rosalía, de allí baja por la calle Santa Rosalía hasta la calle Bolívar, hace una parada en el cruce de la calle santa Rosalía y la calle Bolívar, continua por esa calle, al pasar frente a la plaza 19 de abril y frente a la prefectura se detiene para luego continuar por la calle Bolívar hasta llegar nuevamente al Templo, durante todo su trayecto hay rezos, cantos |
Escapulario | Elemento significativo que es usado por cada socia en las celebraciones tanto el 1er sábado de cada mes como en el aniversario y fiestas patronales. Es un signo distintivo que nos identifica como carmelitanas.Al frete la imagen de la virgen del CarmenEn la otra parte tenemos el escudo carmelitano. Este año fueron renovados todos los escapularios de las socias. |
| Cargadores (ahora Caballeros del Carmen). | Estos son un grupo de jóvenes y señores de la comunidad que voluntariamente se organizaban para cargar a la patrona tanto el 16 de julio, como en las Alfombras de flores, el domingo siguiente al 16. A partir de febrero del 2024 y con motivo del centenario de la sociedad del Carmen estos cargadores se organizaron como los Caballeros del Carmen quienes también usaran su escapulario como signo distintivo, el mismo les fue impuesto por monseñor Tulio Ramírez Padilla el 15 de febrero del 2024. |
| Socias | Mujeres araireñas o residentes en la localidad, quienes expresan a través de un oficio la solicitud para ingresar a la sociedad y la asamblea es a encargada de aceptar o rechazar. Al ser aceptadas se les entrega un oficio de aceptación. Esta incorporación de nuevas socias se viene realizando cada 15 de febrero donde se realiza la imposición del escapulario a las nuevas integrantes. |
Elaboración propia.
La Sociedad de Damas Nuestra Señora del Carmen de Araira, reconocida por la comunidad parroquial como un pilar fundamental, ha desempeñado un papel crucial en la historia local y regional del estado Miranda, siendo promotora activa en la construcción de los dos templos que ha tenido la población, mediante la eficaz gestión de la recaudación de fondos. Su labor ha sido objeto de una validación sustancial por parte de los araireños, manifestada en reconocimientos formales, expresiones artísticas como cantos y poesía, y el respeto unánime de quienes participan en la vida parroquial cotidiana.
Referencias:
Entrevista a Jesús María Sánchez.
Entrevista a Arístides Martínez.
Entrevista a Julio Cesar Caio García
Entrevista a Leonidas D`Lión.
Entrevista a Alejandrina Toro Entrevista a Margarita León


