{"id":9109,"date":"2026-08-09T19:02:14","date_gmt":"2026-08-09T19:02:14","guid":{"rendered":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/?post_type=article&#038;p=9109"},"modified":"2026-08-28T01:33:45","modified_gmt":"2026-08-28T01:33:45","slug":"entre-la-rioja-y-el-orinoco-teologia-mision-y-dignidad-del-amerindio-en-la-venezuela-del-siglo-xvii","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/article\/entre-la-rioja-y-el-orinoco-teologia-mision-y-dignidad-del-amerindio-en-la-venezuela-del-siglo-xvii\/","title":{"rendered":"ENTRE LA RIOJA Y EL ORINOCO: TEOLOG\u00cdA, MISI\u00d3N Y DIGNIDAD DEL AMERINDIO EN\u00a0LA VENEZUELA DEL SIGLO XVII"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-white-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\" style=\"background-color:#008080;font-style:italic;font-weight:700\"><strong>DOSSIER<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading titulo_alternativo\">ENTRE LA RIOJA Y EL ORINOCO: TEOLOG\u00cdA, MISI\u00d3N Y DIGNIDAD DEL AMERINDIO EN&nbsp;LA VENEZUELA DEL SIGLO XVII<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>A prop\u00f3sito de la obra misionera de fray Manuel de Ales\u00f3n (1646-1723)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right autor_cedir wp-block-paragraph\"><strong>Dr. Di\u00f3genes Molina Castro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left wp-block-paragraph\"><strong><em>A modo de introducci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este art\u00edculo examina la figura de fray Manuel de Ales\u00f3n (Logro\u00f1o, 1646 \u2013 Villa de Cura, 1723), sacerdote capuchino-franciscano cuya actuaci\u00f3n misionera en la provincia de Venezuela durante el \u00faltimo tercio del siglo XVII constituye un testimonio singular de los grandes debates filos\u00f3ficos y teol\u00f3gicos que agitaron tanto a la metr\u00f3poli como a sus dominios americanos. A trav\u00e9s del itinerario biogr\u00e1fico del personaje, desde las \u00e1ridas tierras riojanas hasta el calor tropical de los llanos venezolanos, se reconstruye el marco intelectual en que se discut\u00edan la naturaleza del pueblo amerindio, los m\u00e9todos leg\u00edtimos de evangelizaci\u00f3n y la conducta \u00e9tica exigible al misionero cristiano. Ales\u00f3n encarn\u00f3, en la pr\u00e1ctica cotidiana de las misiones, la tradici\u00f3n erasmista y humanista que cuestionaba la violencia como instrumento de conversi\u00f3n; su enfrentamiento con el padre Gabriel de San L\u00facar ilustra la fractura interna de la Iglesia colonial ante el problema del indio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left wp-block-paragraph\"><strong>Palabras clave: <\/strong><em>Manuel de Ales\u00f3n, misiones capuchinas, Venezuela colonial, debate teol\u00f3gico, amerindios, erasmismo, evangelizaci\u00f3n.<\/em><br><br><strong><em>La Rioja y el Nuevo Mundo: dos paisajes, un destino<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quien haya recorrido alguna vez los yermos p\u00e1ramos de la Rioja Alta, entre los confines de Logro\u00f1o y Alfaro, conoce la dureza de una tierra que parece haber resistido los siglos con la misma terquedad de sus gentes. El r\u00edo Ebro la articula en tres grandes subzonas: la Rioja Alta, de inviernos prolongados y veranos escasos; la Rioja Alavesa, resguardada de los vientos septentrionales por la Sierra de Cantabria; y la Rioja Baja, expuesta al sol del mediod\u00eda en un paisaje de amplias soledades y trabajo duro. En el peque\u00f1o municipio de Ales\u00f3n, jurisdicci\u00f3n de Logro\u00f1o, en la entonces Castilla la Vieja, nac\u00eda en 1646 don Manuel Angulo y Vallejo de Ales\u00f3n, hijo de don Gregorio Angulo y Vallejo, miembro de los Consejos Reales de la Corona espa\u00f1ola. Al abrazar la vida religiosa franciscana, el voto de pobreza lo redujo a un nombre que era, a la vez, herencia y programa: fray Manuel de Ales\u00f3n (Armas Chity, 1981).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada m\u00e1s opuesto a ese paisaje castellano que el escenario que le aguardaba en Venezuela. Los llanos del Orinoco, el tupido verdor de los cerros que miran al Tuy y al Orituco, el calor pegajoso de La Guaira: todo ello constitu\u00eda un universo sensorial radicalmente distinto del que molde\u00f3 su infancia. Sin embargo, el contraste no era solo geogr\u00e1fico, sino ante todo teol\u00f3gico, jur\u00eddico y filos\u00f3fico. A mediados del siglo XVII, la cuesti\u00f3n del pueblo amerindio segu\u00eda siendo, a m\u00e1s de un siglo de la conquista, uno de los debates m\u00e1s vivos de la intelectualidad espa\u00f1ola y eclesi\u00e1stica. Como se\u00f1alar\u00eda el historiador Lewis Hanke (1988, p. 47), esa lucha por la justicia en la conquista constituye \u00abuna de las p\u00e1ginas m\u00e1s extraordinarias de la historia del esp\u00edritu humano\u00bb. Ales\u00f3n lo sab\u00eda, y hab\u00eda estudiado ese problema antes de embarcarse en C\u00e1diz, el 6 de junio de 1684, con rumbo a un continente que ya habitaba en su imaginaci\u00f3n (Carrocera Buenaventura, 1972).<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>El sustrato intelectual: erasmismo, humanismo y la cuesti\u00f3n del indio<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La formaci\u00f3n de Ales\u00f3n transcurri\u00f3 en Andaluc\u00eda, en el seminario franciscano que gravitaba por entonces en la \u00f3rbita de un humanismo cristiano tard\u00edo pero tenaz. La Andaluc\u00eda de la segunda mitad del siglo XVII era heredera del erasmismo que hab\u00eda penetrado en Espa\u00f1a durante las primeras d\u00e9cadas del Quinientos, sobreviviendo soterrado pese a la presi\u00f3n inquisitorial. Su mentor, el padre Francisco de Luque, quien llegar\u00eda a ser Padre Provincial General de Andaluc\u00eda, introdujo al joven Ales\u00f3n en la lectura de textos que la Espa\u00f1a oficial de la Contrarreforma miraba con recelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El m\u00e1s decisivo de esos textos era el <em>Enchiridion Militis Christiani<\/em> de Erasmo de Rotterdam, publicado en Espa\u00f1a en 1526 en traducci\u00f3n de la Universidad de Alcal\u00e1 de Henares. La obra propon\u00eda una <em>philosophia Christi<\/em>, un cristianismo interior que rechazaba la religiosidad meramente ceremonial y exhortaba al fiel a imitar a Cristo en la vida activa y en la caridad concreta. Lejos de las abstracciones escol\u00e1sticas, el <em>Enchiridion<\/em> postulaba que \u201c\u2026el camino hacia Dios ha de hacerse por v\u00eda de la interiorizaci\u00f3n; lo institucional de nada sirve si el hombre no examina su propia conciencia y hace uso de su libertad y de una aut\u00e9ntica fe\u2026\u201d (Erasmo de Rotterdam, 1503\/1526, p. 87). Esta concepci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica y pr\u00e1ctica del evangelio marcar\u00eda de manera determinante la visi\u00f3n misionera de Ales\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Junto al <em>Enchiridion<\/em>, Ales\u00f3n frecuent\u00f3 los textos fundamentales del debate teol\u00f3gico sobre el mundo americano. La controversia sobre la naturaleza del indio, inaugurada por el serm\u00f3n de Montesinos en La Espa\u00f1ola en 1511 y llevada a su punto culminante en la Junta de Valladolid de 1550 segu\u00eda siendo, a mediados del siglo XVII, el trasfondo ineludible de toda reflexi\u00f3n misionera. Como ha analizado con rigor Alfonso Maestre S\u00e1nchez (2004, pp. 91-95) en los <em>Anales del Seminario de Historia de la Filosof\u00eda<\/em> de la Universidad Complutense, en aquel debate \u201cpor primera vez y quiz\u00e1 por \u00faltima, un imperio organiz\u00f3 oficialmente una encuesta sobre la justicia de los m\u00e9todos empleados para extender su dominio\u201d. Bartolom\u00e9 de las Casas hab\u00eda defendido la plena humanidad y racionalidad del amerindio en su tratado <em>Del \u00fanico modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religi\u00f3n<\/em> (ca. 1537) y en su <em>Brev\u00edsima Relaci\u00f3n de la Destrucci\u00f3n de las Indias<\/em> (1552), argumentando que la conversi\u00f3n exig\u00eda persuasi\u00f3n, ense\u00f1anza y ejemplo, nunca violencia. Frente a \u00e9l, Juan Gin\u00e9s de Sep\u00falveda sostuvo en sus <em>Dem\u00f3crates Segundo<\/em> (ca. 1547) que los ind\u00edgenas eran \u00absiervos por naturaleza\u00bb en sentido aristot\u00e9lico, y que la guerra y la coacci\u00f3n constitu\u00edan medios leg\u00edtimos para su sometimiento y su conversi\u00f3n (Sep\u00falveda, 1984, p. 33; Las Casas, 1975, p. 68).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No menos relevante fue la obra de Francisco de Vitoria, dominico salmantino cuya <em>Relectio de Indis<\/em> (1539) examin\u00f3 y refut\u00f3 los principales t\u00edtulos jur\u00eddicos esgrimidos por la Corona para justificar el dominio sobre los pueblos americanos, la donaci\u00f3n papal, la autoridad universal del Emperador, el derecho de descubrimiento y la supuesta inferioridad racional de los nativos concluyendo que los ind\u00edgenas \u201c\u2026eran verdaderos se\u00f1ores de sus tierras\u00bb y que ning\u00fan poder terrenal o espiritual pod\u00eda desposeerlos sin causa justa (Vitoria, 1967, p. 29). Para Lewis Hanke (1985, p. 31), el debate que desencadenaron estas posiciones constituy\u00f3 \u00abel primer movimiento de derechos humanos en la historia del mundo moderno\u2026\u201d. La lectura de Vitoria proporcionaba a Ales\u00f3n un fundamento jur\u00eddico riguroso para sus futuras denuncias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A estos textos se a\u00f1ad\u00eda la bula <em>Sublimis Deus<\/em> del papa Paulo III (1537), que declar\u00f3 a los amerindios \u201cverdaderos hombres \u201ccapaces de recibir la fe cat\u00f3lica y que no pod\u00edan ser privados de su libertad ni de sus bienes. La bula no detuvo la violencia, pero otorg\u00f3 a quienes, como Ales\u00f3n, se opon\u00edan a la coacci\u00f3n misionera, un argumento de primera autoridad teol\u00f3gica (Cortez, 1960). Completaban el bagaje intelectual del joven fraile las Leyes de Burgos de 1512 y las Leyes Nuevas de 1542, que intentaban, con escaso \u00e9xito, regular el trato a los indios y limitar los abusos de encomenderos y misioneros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Venezuela, 1684: la misi\u00f3n como teatro del conflicto teol\u00f3gico<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Ales\u00f3n desembarc\u00f3 en La Guaira en 1684, acompa\u00f1ando al obispo Diego de Ba\u00f1os y Sotomayor, la provincia de Venezuela era un territorio en el que la evangelizaci\u00f3n se confund\u00eda, con frecuencia perturbadora, con la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica. Las misiones capuchinas cuya historia en Venezuela ha sido ampliamente documentada por Buenaventura de Carrocera (1972) y por Hern\u00e1ndez (2022), administraban siete pueblos de indios con una poblaci\u00f3n de cuatro mil almas, adem\u00e1s de una villa de espa\u00f1oles, y ejerc\u00edan sobre ellos una jurisdicci\u00f3n que iba m\u00e1s all\u00e1 de lo espiritual: gobernaban, impart\u00edan justicia, aplicaban castigos corporales y exig\u00edan trabajo en sus sementeras y en sus faenas de pesca. Era, en suma, la \u00abconquista pac\u00edfica\u00bb que en los documentos oficiales se llamaba evangelizaci\u00f3n y que en la pr\u00e1ctica se revelaba como una forma de servidumbre sistem\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La figura que mejor encarna la misi\u00f3n coactiva que Ales\u00f3n impugnar\u00eda es la del padre Gabriel de San L\u00facar, su compa\u00f1ero de viaje a Espa\u00f1a en 1689 y, parad\u00f3jicamente, su acusador ante la Corona. San L\u00facar representaba el modelo tradicional: convencido de que la conversi\u00f3n pod\u00eda imponerse por la fuerza si la persuasi\u00f3n fracasaba, avalaba las \u201centradas\u201d armadas para reducir a los indios huidos, el uso del cepo como instrumento de correcci\u00f3n y el sometimiento de los nativos a trabajos compulsivos. Este enfoque encontraba apoyo en la interpretaci\u00f3n coactiva de la par\u00e1bola evang\u00e9lica <em>compelle eos intrare<\/em> \u201cobl\u00edgalos a entrar\u201d (Lc. 14, 23), texto que los defensores de la misi\u00f3n armada esgrim\u00edan para justificar la coacci\u00f3n pastoral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a ese paradigma, Ales\u00f3n articul\u00f3 una posici\u00f3n que, en el contexto de la Venezuela colonial, resultaba radical. En la relaci\u00f3n elevada al Consejo de Indias en 1689, recogida por Carrocera Buenaventura (Ob. Cit.) en sus <em>Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela<\/em>, el fraile riojano formul\u00f3 sus denuncias con notable precisi\u00f3n jur\u00eddica y teol\u00f3gica:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"cita wp-block-paragraph\"><em>Se\u00f1or, en estos pueblos me tienen con est\u00edmulo de no saber si es l\u00edcito en nosotros, por tener el gobierno de la Justicia Real y espiritual, nombrando capitanes, mandando el religioso pretender desterrar, azotar y condenar al indio a servidumbre, seg\u00fan exceso de culpa [&#8230;] me parece m\u00e1s al servicio de Dios y de V.M., entremos sin ruido de armas, como misioneros apost\u00f3licos\u2026 (p. 214)<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este texto se condensan los ejes del pensamiento misional de Ales\u00f3n: la incompatibilidad entre el uso de la fuerza y la genuina evangelizaci\u00f3n; la exigencia de que el misionero se conduzca con la pobreza y humildad propias del estado franciscano; y la convicci\u00f3n de que la coacci\u00f3n, lejos de conducir al indio a la fe, lo aleja de ella y corrompe la instituci\u00f3n misional desde adentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Lengua, escuela y dignidad: el programa pedag\u00f3gico de Ales\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las posiciones m\u00e1s notables de Ales\u00f3n fue su insistencia en que la doctrina deb\u00eda impartirse en castellano y no en lat\u00edn. Evangelizar en una lengua incomprensible para el convertido era, a sus ojos, una contradicci\u00f3n flagrante con la finalidad misma de la misi\u00f3n: \u00bfc\u00f3mo pod\u00eda abrazar libremente una fe cuyas verdades le eran expuestas en un idioma extra\u00f1o, cuando incluso muchos cl\u00e9rigos ten\u00edan \u201c\u2026graves dificultades\u201d para manejarse en \u00e9l\u2026? (Carrocera Buenaventura, Ibidem., p. 237). En este punto, Ales\u00f3n segu\u00eda de cerca la tradici\u00f3n erasmiana y anticipaba lo que el Concilio Vaticano II consagrar\u00eda en la d\u00e9cada de 1960 como principio lit\u00fargico universal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con ese convencimiento, fund\u00f3 escuelas e internados en los pueblos de su jurisdicci\u00f3n, destinados tanto a la instrucci\u00f3n religiosa como a la formaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica y cultural de la poblaci\u00f3n ind\u00edgena (Ramos Gu\u00e9dez, 1981; Carrocera Buenaventura, 1981). La fundaci\u00f3n de San Francisco Javier de Lezama, en el Orituco, y de varias comunidades en los cerros y valles que miran al Tuy, al Pao y al Camatagua sigui\u00f3 este principio: el pueblo misional como espacio de comunidad, de ense\u00f1anza y de dignidad, no de servidumbre (Armas Chity, 1981; Perera, 1969).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las c\u00e9dulas reales de septiembre y diciembre de 1689, que acog\u00edan las denuncias de Ales\u00f3n, ordenaron que los misioneros no ejercieran jurisdicci\u00f3n alguna en los pueblos ni castigaran a los indios. La reacci\u00f3n de sus opositores fue contundente: Si se obliga a los capuchinos a no intervenir en el trabajo de la misi\u00f3n y a no llevar escolta para protegerse, la misi\u00f3n se retira de Venezuela. (Armas Chity, Ob. Cit., p. 73)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era la manifestaci\u00f3n m\u00e1s descarnada de los intereses econ\u00f3micos que subyac\u00edan a la llamada \u00abconquista espiritual\u00bb: treinta mil indios trabajando en los pueblos de doctrina, en minas, en algodonales y en faenas de pesca representaban un capital humano al que dif\u00edcilmente renunciar\u00eda la instituci\u00f3n misional (Carrocera Buenaventura, Ob. Cit.).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Persecuci\u00f3n, desobediencia y legado<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La denuncia de Ales\u00f3n tuvo consecuencias legislativas inmediatas, pero fue seguida de una persecuci\u00f3n que se extendi\u00f3 por d\u00e9cadas. Ocho c\u00e9dulas reales conminaron al obispo a remitir al fraile a Espa\u00f1a; sin embargo, Diego de Ba\u00f1os y Sotomayor, que en privado compart\u00eda muchas de sus inquietudes, hizo caso omiso y le encomend\u00f3 nuevas tareas pastorales. Ales\u00f3n fund\u00f3 la villa de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario de Mar\u00edn (hoy C\u00faa) en 1690; atendi\u00f3 espiritualmente Charallave en 1691; reforz\u00f3 la fundaci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de la Concepci\u00f3n de Camatagua en 1696; y sostuvo, entre 1698 y 1700, un pleito jur\u00eddico contra los vecinos de San Carlos motivado por los maltratos a los indios (Carrocera Buenaventura, \u00eddem; Perera, Ob. Cit.).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El caso de Ales\u00f3n ilumina la contradicci\u00f3n estructural de la evangelizaci\u00f3n colonial: la misma instituci\u00f3n que proclamaba la plena humanidad del indio, avalada por la bula <em>Sublimis Deus<\/em>, por las reflexiones de Vitoria y por la tradici\u00f3n lascasiana, manten\u00eda un sistema de organizaci\u00f3n misional que, en la pr\u00e1ctica, reduc\u00eda al amerindio a una condici\u00f3n servil. En palabras de Hanke (1988, p. 113), \u201c\u2026 la historia de las misiones en Am\u00e9rica es la historia de un abismo permanente entre la proclamaci\u00f3n del evangelio y las condiciones materiales de su aplicaci\u00f3n\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Manuel de Ales\u00f3n muri\u00f3 en Villa de Cura, hoy Estado Aragua, a los setenta y siete a\u00f1os, sin haber regresado jam\u00e1s a Espa\u00f1a. En el mismo a\u00f1o de su muerte, 1723, fallec\u00eda tambi\u00e9n el padre Gabriel de San L\u00facar, a los noventa a\u00f1os. La coincidencia invita a una reflexi\u00f3n que trasciende la an\u00e9cdota biogr\u00e1fica: ambos sirvieron a la misma instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica y bajo el mismo manto franciscano, pero representaron dos comprensiones radicalmente distintas del mandato evang\u00e9lico. La pregunta que el propio Ales\u00f3n formul\u00f3 ante su sepultura sigue siendo pertinente: \u201c\u2026Ambos sirvieron a Dios, pero \u00bfcu\u00e1l Dios?\u201d (Molina Castro, s.f., p. 18). De nuevo Erasmo y Lutero: \u00bfqu\u00e9 significa ser cristiano?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Armas Chity, J. A. (1981).<em>Semblanzas, Testimonios y Apologos.<\/em> Academia Nacional de la Historia (Estudios, Monografias y Ensayos).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Carrocera Buenaventura, C. (1968). <em>Mision de los Capuchinos en Cumana<\/em> (Tomo I). Academia Nacional de la Historia. [Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Carrocera Buenaventura, C. (1972). <em>Misi\u00f3n de los Capuchinos.<\/em> Documentos para la Historia Colonial de Venezuela (Vols. I-III). Academia Nacional de la Historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Carrocera Buenaventura, C. (1981). <em>Linguistica indigena venezolana y los misioneros capuchinos.<\/em> Universidad Catolica Andres Bello.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Cortez, S. R. (1960). <em>Antolog\u00eda Documental de Venezuela 1492-1900.<\/em> Editorial Preg\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Erasmo de Rotterdam (1526). <em>Enchiridion Militis Christiani [Manual del Caballero Cristiano]<\/em> (trad. Universidad de Alcal\u00e1 de Henares). Universidad de Alcal\u00e1 de Henares. (Obra original publicada en 1503).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Hanke, L. (1985). <em>La humanidad es una. Estudio acerca de la querella que sobre la capacidad intelectual y religiosa de los indigenas americanos sostuvieron en 1550 Bartolome de las Casas y Juan Gines de Sepulveda<\/em> (J. Avendano-Inestrillas y M. Sepulveda de Baranda, trads.). Fondo de Cultura Economica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Hanke, L. (1988). <em>La lucha por la justicia en la conquista de America.<\/em> Ediciones Istmo. (Obra original publicada en 1949).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Hernandez, A. (2022). <em>Los capuchinos hispanos y sus misiones americanas durante la primera mitad del siglo XVII.<\/em> <em>Fronteras de la Historia<\/em>, 27(1), 124-145. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.22380\/20274688.2057\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/doi.org\/10.22380\/20274688.2057<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Las Casas, B. de (1975). <em>Del unico modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religion<\/em> (A. Santamaria, trad.; 2.\u00aa ed., Coleccion Popular, vol. 137). Fondo de Cultura Economica. (Obra original ca. 1537; primera edicion, 1942).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Las Casas, B. de (2011). <em>Brev\u00edsima Relaci\u00f3n de la Destrucci\u00f3n de las Indias.<\/em> C\u00e1tedra. (Obra original publicada en 1552).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Maestre Sanchez, A. (2004). <em>\u00abTodas las gentes del mundo son hombres\u00bb. El gran debate entre fray Bartolome de las Casas (1474-1566) y Juan Gines de Sepulveda (1490-1573).<\/em> <em>Anales del Seminario de Historia de la Filosofia<\/em> [Universidad Complutense de Madrid], 21, 91-134. <a href=\"https:\/\/revistas.ucm.es\/index.php\/ASHF\/article\/view\/ASHF0404110091A\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Ver enlace<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Molina Castro, D. (1999). <em>Fray Manuel de Aleson: un amor irreverente en la Venezuela de 1698.<\/em> En ultimas Noticias, Suplemento Cultural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Perera, A. A. (1969). <em>Caracas siglo XVII: sus primeros pueblos.<\/em> Edicion del autor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Ramos Guedez, J. M. (1981). <em>Historia del Estado Miranda.<\/em> Ediciones de la Presidencia de la Republica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Sepulveda, J. G. de (1984). <em>Democrates Segundo, o De las justas causas de la guerra contra los indios<\/em> (\u00c1. Losada, ed. y trad.). Consejo Superior de Investigaciones Cientificas. (Obra original ca. 1547).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie wp-block-paragraph\">Vitoria, F. de (1967). <em>Relectio de Indis o Libertad de los Indios<\/em> (L. Pere\u00f1a y J. M. P\u00e9rez Prendes, eds. cr\u00edticos; Corpus Hispanorum de Pace, vol. V). Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas. (Obra original de 1539).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo examina la figura de fray Manuel de Ales\u00f3n (Logro\u00f1o, 1646 \u2013 Villa de Cura, 1723), sacerdote capuchino-franciscano cuya actuaci\u00f3n misionera en la provincia de Venezuela durante el \u00faltimo tercio del siglo XVII constituye un testimonio singular de los grandes debates filos\u00f3ficos y teol\u00f3gicos que agitaron tanto a la metr\u00f3poli como a sus dominios americanos. A trav\u00e9s del itinerario biogr\u00e1fico del personaje, desde las \u00e1ridas tierras riojanas hasta el calor tropical de los llanos venezolanos, se reconstruye el marco intelectual en que se discut\u00edan la naturaleza del pueblo amerindio, los m\u00e9todos leg\u00edtimos de evangelizaci\u00f3n y la conducta \u00e9tica exigible al misionero cristiano. Ales\u00f3n encarn\u00f3, en la pr\u00e1ctica cotidiana de las misiones, la tradici\u00f3n erasmista y humanista que cuestionaba la violencia como instrumento de conversi\u00f3n; su enfrentamiento con el padre Gabriel de San L\u00facar ilustra la fractura interna de la Iglesia colonial ante el problema del indio. <a href=\"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/article\/entre-la-rioja-y-el-orinoco-teologia-mision-y-dignidad-del-amerindio-en-la-venezuela-del-siglo-xvii\/\">Seguir leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"menu_order":28,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","format":"standard","meta":{"_eb_attr":"","footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"issuem_issue":[79],"class_list":["post-9109","article","type-article","status-publish","format-standard","hentry","category-dossier","issuem_issue-presencia-ecumenica-nro-86-2025"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/article\/9109","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/article"}],"about":[{"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9109"}],"version-history":[{"count":46,"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/article\/9109\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10583,"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/article\/9109\/revisions\/10583"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9109"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9109"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9109"},{"taxonomy":"issuem_issue","embeddable":true,"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/issuem_issue?post=9109"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}