{"id":2189,"date":"2024-06-03T02:32:26","date_gmt":"2024-06-03T02:32:26","guid":{"rendered":"http:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/?post_type=article&#038;p=2189"},"modified":"2024-11-18T23:53:30","modified_gmt":"2024-11-18T23:53:30","slug":"la-semiotica-del-hombre-impronta-de-la-semiotica-de-dios","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/article\/la-semiotica-del-hombre-impronta-de-la-semiotica-de-dios\/","title":{"rendered":"LA SEMI\u00d3TICA DEL HOMBRE. IMPRONTA DE LA SEMI\u00d3TICA DE DIOS"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-white-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-565666c655e2e2249b752560a0778595\" style=\"background-color:#008080;font-style:italic;font-weight:700\"><strong>DOSSIER<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1001\" height=\"564\" src=\"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/e9f5a6cd54cb67a4fe8bb4685057c029-rotated.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4787\" srcset=\"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/e9f5a6cd54cb67a4fe8bb4685057c029-rotated.jpg 1001w, https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/e9f5a6cd54cb67a4fe8bb4685057c029-300x169.jpg 300w, https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/e9f5a6cd54cb67a4fe8bb4685057c029-768x433.jpg 768w, https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/e9f5a6cd54cb67a4fe8bb4685057c029-600x338.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 1001px) 100vw, 1001px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>LA SEMI\u00d3TICA DEL HOMBRE. IMPRONTA DE LA SEMI\u00d3TICA DE DIOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right autor_cedir\"><strong>Pbro. Dr. Danny Johan Medina Ram\u00edrez<br><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>A modo de introducci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El siguiente art\u00edculo dar\u00e1 cuenta de un breve estudio de car\u00e1cter redaccional y hermen\u00e9utico de la premisa filos\u00f3fica\/teol\u00f3gica: La semi\u00f3tica del hombre, impronta de la semi\u00f3tica de Dios. Con esta inferencia, queremos indagar en el ser humano desde la perspectiva ontol\u00f3gica, comunicacional, significado de s\u00ed, salida de s\u00ed, signo, s\u00edmbolo, significado y significante primario y fundamental. Pues, el hombre es signo en s\u00ed mismo y consecuentemente es apertura comunicativa, ya que el signo es por naturaleza, significante y significado. Por esa raz\u00f3n, iremos descubriendo que la mayor significaci\u00f3n de Dios es el hombre, a trav\u00e9s del m\u00e9todo antropol\u00f3gico trascendental, el cual nos muestra, c\u00f3mo el hombre es por naturaleza apertura categorial-finita y apertura trascendental-Infinita.<\/p>\n\n\n\n<p>Al analizar el hecho cristiano en la cultura actual y de modo preferente en el Occidente, constatamos la crisis de fe, trance que obedece fundamentalmente a una p\u00e9rdida de significaci\u00f3n de la fe cristiana. Es en el mismo hombre como ontos semi\u00f3tico, en donde encontramos la respuesta. Nunca como ahora el hombre es tan sensible al signo que significa. La imagen impacta. Se verifica en la cultura hodierna, la tan conocida afirmaci\u00f3n b\u00edblica, el hombre \u201cimagen y semejanza de Dios\u201d. Aqu\u00ed est\u00e1 el fundamento de la antropolog\u00eda cristiana. El hombre es ontol\u00f3gicamente comunicaci\u00f3n de s\u00ed, significado de s\u00ed, salida de s\u00ed, signo, s\u00edmbolo, significado y significante primero y fundamental. El hombre es signo en s\u00ed mismo y consecuentemente es apertura comunicativa, pues el signo es por naturaleza, significante y significado. Acudamos al axioma escol\u00e1stico: \u201cOperatio sequitur esse\u201d. \u201cEl obrar sigue al Ser\u201d. S\u00ed, el hombre es, pero su \u201coperaci\u00f3n\u201d, su actuar se manifiesta semi\u00f3ticamente. En el actuar descubro el \u201cesse\u201d. Siguiendo el Evangelio, \u201cpor sus frutos los conocer\u00e9is\u201d Mt 12, 33. En fin, el actuar expresa el ser del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Leyendo a Ireneo de Lyon, \u201c\u2026el misterio del hombre solo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado\u2026\u201d vemos que la antropolog\u00eda es cristolog\u00eda. La encarnaci\u00f3n es la verificaci\u00f3n de la signicidad divina en el hombre, pues en el hombre se mostr\u00f3 Dios. La crisis de significaci\u00f3n del hecho cristiano puede tener respuesta en la antropolog\u00eda semi\u00f3tica, que constituye el n\u00facleo fundamental de la manifestaci\u00f3n del mensaje cristiano: el \u201chomo signum\u201d es, no solo el h\u00e1bitat natural de la experiencia de Dios, sino lo constitutivo que hace al ser humano, persona.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Mensaje cristiano como signo o antisigno<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" width=\"240\" height=\"300\" src=\"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/619283c792d0fc950f4a13d2d126c811-240x300.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4789\" srcset=\"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/619283c792d0fc950f4a13d2d126c811-240x300.jpg 240w, https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/619283c792d0fc950f4a13d2d126c811.jpg 736w\" sizes=\"(max-width: 240px) 100vw, 240px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Una investigaci\u00f3n sobre la estructura humana y la relaci\u00f3n de Dios como estructura semi\u00f3tica, con el ser humano, es una contribuci\u00f3n real a la p\u00e9rdida de significaci\u00f3n del mensaje cristiano en la sociedad contempor\u00e1nea que, parad\u00f3jicamente, es sensible a los signos y s\u00edmbolos, pese al positivismo que la envuelve.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ccd17d960b1640282249a0a8921228b1\">La fe cristiana por esencia debe generar una respuesta en el hombre, pues de alguna forma toca la fibra humana. El signo s\u00f3lo si no significa, es obsoleto o ahist\u00f3rico, no produce interactuaci\u00f3n. Siguiendo el pensamiento agustiniano, los signos son naturales y convencionales<sup><strong>1<\/strong><\/sup> . Los signos naturales hacen referencia directamente y pese a la naturaleza representada, por ejemplo, el humo casi siempre es signo de fuego o las nubes son signo de lluvia venidera. Los signos convencionales son instituidos por los hombres; obedecen a una cultura. En los signos convencionales muchas veces son perecederos por fuerza de desuso. A ellos se hace referencia cuando se afirma que los signos pueden resultar insignificantes, es decir, no significan. En este contexto, el mensaje cristiano, que se ofrece en lenguaje humano y en el \u00e1mbito de cada cultura, puede resultar insignificante. Los signos utilizados ayer, pueden resultar inofensivos hoy, es m\u00e1s, pueden resultar antisignos, ya que se extinguen. De ah\u00ed la necesidad de comunicar el mensaje al hombre de hoy, dentro del lenguaje de hoy, sin cambiar el contenido del mensaje. En el fondo hay una constante, que el hombre es de naturaleza semi\u00f3tica. El \u00e9nfasis de esta estructura, es el hombre mismo. En la estructura semi\u00f3tica humana se da el encuentro de Dios con el hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que el mensaje cristiano exige un encuentro personal y s\u00f3lo desde dicho evento intr\u00ednseco, puede existir un compromiso y un cambio de vida. He ah\u00ed la diferencia entre el mensaje cristiano y el mensaje de otras religiones. Las religiosidades expresadas de m\u00faltiples formas, enuncian en general, el sentimiento humano. La significaci\u00f3n del mensaje cristiano, se traduce en la relaci\u00f3n interpersonal. Dios que es un ser personal, se hizo persona en Jes\u00fas de Nazareth. Entonces, la teolog\u00eda se hace<sup>2<\/sup> antropolog\u00eda y \u00e9sta a su vez, se vuelve cristolog\u00eda<sup>3<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>El mensaje cristiano o es encarnado, si Cristo se hizo \u201ccarne\u201d Jn 1, 14, o es alienaci\u00f3n. Si es alienaci\u00f3n est\u00e1 desencarnado de la realidad hist\u00f3rica del hombre. Tal mensaje no compromete al hombre socialmente. Las religiosidades son animistas, deifican objetos, lugares, instituciones; esto es alienan al hombre; lo hacen dependiente de ritos y esquemas preestablecidos. En esta relaci\u00f3n, el hombre no tiene un compromiso en la polis. La fe cristiana resulta inocua cuando se reduce a expresiones religiosas y muchas veces alienante. En ese contexto es v\u00e1lida la cr\u00edtica de L. Feuerbach y K. Marx, la religi\u00f3n es el \u201copio del pueblo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La semi\u00f3tica antropol\u00f3gica expresada en los signos del lenguaje y del metalenguaje, se hace concreci\u00f3n en el hombre, como el lugar natural de la mostraci\u00f3n de Dios. La constataci\u00f3n de la apertura trascendental propia del hombre, verificada por E. Kant y M. Heidegger, en Karl Rahner, disc\u00edpulo de Heidegger, la deducir\u00e1 en el m\u00e9todo antropol\u00f3gico trascendental, plasmado en su tesis de grado, \u201cEsp\u00edritu en el mundo\u201d<sup>4<\/sup> . En este trabajo Rahner, afirma que El hombre es el lugar de la revelaci\u00f3n de Dios. Es decir, en clave semi\u00f3tica: El Ser humano, es el lugar natural de la significaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El ser humano como expresi\u00f3n s\u00edgnica de Dios<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo del presente escrito se ir\u00e1 demostrando que el hombre es estructuralmente semi\u00f3tico. En l\u00ednea de F. de Saussure, Charles Sanders Peirce y \u00c9mile Benveniste, el hombre se comunica a trav\u00e9s de signos<sup>5<\/sup>. El pensamiento humano quedar\u00eda inalcanzable y desconocido si no tuviera una manera de expresarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, el ser humano, en su estructura semi\u00f3tica descubre la manera de comunicarse. As\u00ed Peirce, afirma que razonar es el arte de ordenar signos y la \u00fanica manera de comunicar una idea directamente es mediante un icono<sup>6<\/sup> . Una idea sin representaci\u00f3n queda en la abstracci\u00f3n y no incide en la vida. El hombre por naturaleza es comunicativo y s\u00f3lo los signos son el veh\u00edculo a trav\u00e9s del cual el hombre se expresa. El ser humano, es un ser semi\u00f3tico en cuanto es significante por naturaleza<sup>7<\/sup>, significante indica que genera una relaci\u00f3n, un lenguaje, una interpretaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, en los animales los signos tienen una funci\u00f3n sensorial, en el hombre los signos tienen una funci\u00f3n representativa e interpretativa. En la estructura semi\u00f3tica del hombre leemos la significaci\u00f3n de Dios. El signo es una imagen, es una representaci\u00f3n. Al leer al hombre descubrimos en \u00e9l la expresi\u00f3n de Dios, mediante las cualidades y valores que va mostrando en su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El signo es m\u00e1s significante, en la medida en que mejor represente la realidad que refleja. El hombre es m\u00e1s humano en la medida que refleje la experiencia de Dios. Aunque suene a dogmatismo, pensamos que, el ser humano cuando no representa a Dios va en contra de su propia naturaleza. Aunque, la representaci\u00f3n de Dios antropol\u00f3gicamente no es necesariamente confesional.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia afirma que el reconocimiento de Dios no se opone en modo alguno a la dignidad humana, ya que esta dignidad tiene en el mismo Dios su fundamento y perfecci\u00f3n. Es Dios creador el que constituye al hombre inteligente y libre en la sociedad. Y, sobre todo, el hombre es llamado, como hijo, a la uni\u00f3n con Dios y a la participaci\u00f3n de su felicidad. Ense\u00f1a adem\u00e1s la Iglesia que la esperanza escatol\u00f3gica no merma la importancia de las tareas temporales, sino que m\u00e1s bien proporciona nuevos motivos de apoyo para su ejercicio. Cuando, por el contrario, faltan ese fundamento divino y esa esperanza de la vida eterna, la dignidad humana sufre lesiones grav\u00edsimas -es lo que hoy con frecuencia sucede-, y los enigmas de la vida y de la muerte, de la culpa y del dolor, quedan sin solucionar, llevando no raramente al hombre a la desesperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo hombre resulta para s\u00ed mismo un problema no resuelto, percibido con cierta obscuridad. Nadie en ciertos momentos, sobre todo en los acontecimientos m\u00e1s importantes de la vida, puede huir del todo del interrogante referido. A este problema s\u00f3lo Dios da respuesta plena y totalmente cierta; Dios, que llama al hombre a pensamientos m\u00e1s altos y a una b\u00fasqueda m\u00e1s humilde de la verdad. (GS. N\u00ba 21\/22)<sup>8<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Contrariamente, el fen\u00f3meno del ate\u00edsmo<sub><sup>9<\/sup><\/sub> es de alguna manera, por lo menos en el mundo occidental, una afirmaci\u00f3n del hombre. Como dice el Concilio Vaticano II, los cristianos tenemos alguna culpa al haber presentado una desfiguraci\u00f3n de Dios: por lo cual en esta g\u00e9nesis del ate\u00edsmo pueden tener parte no peque\u00f1a los propios creyentes, en cuanto que, con el descuido de la educaci\u00f3n religiosa, o con la exposici\u00f3n inadecuada de la doctrina e incluso con los defectos de su vida religiosa, moral o social, han velado m\u00e1s bien que revelado el genuino rostro de Dios y de la religi\u00f3n. (GS N\u00b0. 19)<sup>10<\/sup> .<\/p>\n\n\n\n<p>Es lamentable, pero en ocasiones los cristianos hemos \u201c\u2026velado [m\u00e1s] que revelado el genuino rostro de Dios\u2026\u201d<sup>11<\/sup> . La p\u00e9rdida de impacto del anuncio del Evangelio, es m\u00e1s bien una p\u00e9rdida de \u201crevelaci\u00f3n\u201d o manifestaci\u00f3n de la Buena Noticia, para hacerla cre\u00edble con el testimonio de vida. O explicado de otra manera, una p\u00e9rdida de significaci\u00f3n del mensaje. Ateos como Nietzsche, Feuerbach pertenecieron a familias cristianas pietistas. Esto nos debe cuestionar. Hemos presentado en ciertos contextos una figura de Dios, que m\u00e1s que promover al hombre, lo disminuye, olvidando que el Hijo de Dios opt\u00f3 por el hombre. El cristiano debe ser el hombre m\u00e1s humano. En toda la Historia de Salvaci\u00f3n, la \u201crevelaci\u00f3n\u201d de Dios se da en el AMOR (1 Jn 4, 8.20).<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Naturaleza del signo ling\u00fc\u00edstico<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En lenguaje agustiniano, la lengua, es la mayor expresi\u00f3n s\u00edgnica del hombre.<em> El an\u00e1lisis del lenguaje me permite encontrar un valioso soporte para presentar el ontos semi\u00f3tico del hombre. El hombre sale de s\u00ed, expres\u00e1ndose<\/em>. Es el lenguaje oral y escrito que manifiesta en su comunicaci\u00f3n s\u00edgnica, la identidad del hombre. El lenguaje, siendo una necesidad humana, me permite descubrir en el hombre su natural apertura, una apertura que tiene sed de Infinito. No es saliendo del mundo en donde descubro a Dios, sino entrando en el microcosmos humano donde experimento la presencia de Dios. En el interior<sup>12<\/sup> del hombre hay un permanente anhelo por significar a Dios.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"667\" src=\"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/AdobeStock_689610040_Preview.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5722\" srcset=\"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/AdobeStock_689610040_Preview.jpeg 1000w, https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/AdobeStock_689610040_Preview-300x200.jpeg 300w, https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/AdobeStock_689610040_Preview-768x512.jpeg 768w, https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/AdobeStock_689610040_Preview-75x50.jpeg 75w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>El signo ling\u00fc\u00edstico es sincr\u00f3nico y es diacr\u00f3nico<sup>13<\/sup> . Lo sincr\u00f3nico va en relaci\u00f3n con lo est\u00e1tico de la lengua, ya sea oral o escrita en su fijaci\u00f3n cultural. Lo diacr\u00f3nico se ubica en relaci\u00f3n con la evoluci\u00f3n de la lengua, es el lenguaje oral y escrito en una continua evoluci\u00f3n a trav\u00e9s del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>La estructura semi\u00f3tica del hombre es permanente, sin embargo, la lectura, interpretaci\u00f3n de esa semiolog\u00eda, va evolucionando culturalmente. Los \u00e9nfasis van cambiando. La racionalidad emergente de la posmodernidad es mucho m\u00e1s sensible a la imagen, al signo. El \u00e9nfasis racional de la modernidad, ha dado paso al \u00e9nfasis dado a la sensibilidad por la postmodernidad. Leyendo el signo en la cultura  posmoderna, encontramos su diacron\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre siendo el mismo \u00f3nticamente, hoy como ayer, culturalmente va evolucionando. Es dentro de este contexto que se lee al hombre. Aplicando al hombre la aparente antinomia, sincr\u00f3nico-diacr\u00f3nico en la estructura semi\u00f3tica del hombre, se descubre en \u00e9l su apertura trascendental<sup>14<\/sup> .<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, el objeto de la lengua es social, el hombre sale de s\u00ed, hablando a trav\u00e9s del lenguaje oral y escrito. Este, \u201csalir de s\u00ed\u201d demuestra una natural apertura que exige una respuesta. El otro de alguna manera responde a su natural apertura, sin embargo, ese \u201cotro\u201d no lo llena plenamente. El otro como ser personal responde de alguna manera a ese \u201csalir de s\u00ed\u201d. Sin embargo, ese \u201cotro\u201d no le satisface plenamente. El hombre en su natural apertura, exige otro, que satisfaga todos sus anhelos. Ese Otro dentro de la dimensi\u00f3n social del hombre, exige una relaci\u00f3n personal. Ni las cosas ni las ideas plenifican al hombre. S\u00f3lo una relaci\u00f3n personal satisface plenamente al hombre. Ese Otro es personal para que responda a la naturaleza humana.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto, el lenguaje en s\u00ed mismo no permite cumplir el objeto de la lengua, s\u00f3lo cuando es social cumple su objeto, respondiendo al innato deseo de apertura humana. El hombre ser semi\u00f3tico solo lo demuestra signific\u00e1ndose socialmente, es decir, abri\u00e9ndose al otro<sup>15<\/sup> . As\u00ed el instrumento para manifestar su apertura es s\u00edgnico. Por eso, el lenguaje, tiene una funci\u00f3n representativa <sup>16<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra escrita u oral, no es la expresi\u00f3n o la cosa que significa, pero s\u00ed tiene relaci\u00f3n con la idea o cosa representada. El hombre es la significaci\u00f3n de Dios, pero no es Dios. La palabra no est\u00e1 al margen de la idea o cosa, sino que, de alguna manera, expresa la idea o cosa representada. Anal\u00f3gicamente, el hombre no est\u00e1 aislado de la relaci\u00f3n con Dios quien se significa en su propia estructura. Sin la significaci\u00f3n de Dios quedar\u00eda la naturaleza humana mutilada. La significaci\u00f3n de Dios es una exigencia de su naturaleza. Un signo sin relaci\u00f3n con la realidad significada, no significa. Lo que hace al signo significante es su relaci\u00f3n con la realidad significada. Si el hombre no descubre en su significidad, la significaci\u00f3n de Dios, en modo alguno, ser\u00e1 significante para el otro.<\/p>\n\n\n\n<p>La significaci\u00f3n de Dios se da por v\u00eda experiencial, m\u00e1s que por v\u00eda racional gnoseol\u00f3gica. El hombre lleva en s\u00ed la experiencia de Dios as\u00ed no lo constate \u00e9l mismo. El lenguaje representa lo real a trav\u00e9s de un signo. El hombre al representar a Dios no est\u00e1 significando algo o alguien irreal, sino al ser de Dios, representado en \u00e9l mismo. <\/p>\n\n\n\n<p>La significaci\u00f3n de Dios en el hombre no es una idea. Hay una intr\u00ednseca relaci\u00f3n entre larealidad (Dios) y su representaci\u00f3n (el hombre). El signo al representar no pierde su identidad real. El hombre al representar a Dios, no pierde su identidad humana. Al ser signo de Dios hace experiencia en forma significante su propia naturaleza. En la signicidad humana no hay una simbiosis divina. En la experiencia semi\u00f3tica, ni Dios ni el hombre pierden su identidad. El hombre es verdaderamente humano cuando es significaci\u00f3n de Dios. As\u00ed que el hombre es representaci\u00f3n y nunca puede reemplazar al representado. De lo contrario perder\u00eda el sentido de ser signo. Se llama signo \u201cal total resultante de la asociaci\u00f3n de un significante (imagen) y de un significado (concepto)\u201d<sup>17<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre es significante y esta realidad \u00f3ntica nos lleva al concepto de la apertura categorial-al otro y a su apertura trascendental a Dios. En el enfoque rahneriano, la teolog\u00eda es una antropolog\u00eda. No se puede hablar de Dios sino partiendo del hombre. El hombre no se sacia a s\u00ed mismo sino en su total apertura al Infinito. \u201cNos hiciste Se\u00f1or para Ti y nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 inquieto, hasta que no descanse en Ti\u201d<sup>18<\/sup>. La sed de trascendencia exige la respuesta m\u00e1s humana a la cuesti\u00f3n del hombre. El signo tiene la misi\u00f3n de relacionar, es decir, sale de s\u00ed para llevarnos a otra realidad, \u00edntimamente ligada con esa relaci\u00f3n. San Agust\u00edn, al expresar la sed de Dios en el hombre, no se hace otra cosa que constatar la \u201casociaci\u00f3n significante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Reflexiones finales<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hemos visto en los inicios de este art\u00edculo, el valor del signo, ya sea en el lenguaje y paralenguaje, \u201ccomo expresiones de la estructura \u00f3ntica del hombre\u201d, como en las diferentes expresiones de la semi\u00f3tica humana. El lenguaje de los signos juega un papel fundamental en el desarrollo de la investigaci\u00f3n que se ha venido desarrollando, los semi\u00f3logos Ferdinand de Saussure, Charles Sanders Peirce y \u00c9mile Benveniste, entre otros, cuya bibliograf\u00eda hemos venido citando, muestran el valor de los signos como instrumentos necesarios de la comunicaci\u00f3n humana. Se ha mostrado, c\u00f3mo el hombre de la postmodernidad es muy sensible al lenguaje de la imagen. El lenguaje de los s\u00edmbolos obedece m\u00e1s la dimensi\u00f3n sensible del hombre; la raz\u00f3n interpreta los signos. Igualmente, San Agust\u00edn ha sido clave en la semi\u00f3tica, sobre todo con el libro, de la doctrina cristiana (Ob. Cit.).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda alguna, el signo que no significa pierde su identidad, no es operativo y no comunica. Vimos c\u00f3mo los signos con el correr de los tiempos y el desarrollo de las culturas, van cambiando (sentido diacr\u00f3nico). Pueden resultar obsoletos. En tal situaci\u00f3n, el mensaje cristiano puede estar utilizando hoy, signos que han perdido significaci\u00f3n. De ah\u00ed que es necesario una continua actualizaci\u00f3n, para saber \u201cleer los signos de los tiempos\u201d y, sin cambiar los contenidos, presentemos la Buena Noticia, con \u201cnuevos m\u00e9todos, nuevas expresiones y nuevo ardor\u201d (Juan Pablo II, discurso en Hait\u00ed 09 de marzo de 1983).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, la mayor significaci\u00f3n de Dios es el hombre. A trav\u00e9s del m\u00e9todo antropol\u00f3gico trascendental se ha mostrado c\u00f3mo el hombre es por naturaleza apertura categorial- finita y apertura trascendental-infinita. Siendo este soporte fundamental en el discurso que hemos venido desarrollando, esa estructura \u00f3ntica antropol\u00f3gica, resultar\u00eda inoperante si no mostrara esa apertura a los dem\u00e1s. El c\u00f3digo de la mostraci\u00f3n de Dios es la significaci\u00f3n. El hombre lee el signo cuando es significante. El cristiano respondiendo a su estructura \u00f3ntica, est\u00e1 llamado a ser significaci\u00f3n de Dios con la evidencia que Dios se ha encarnado. Por ello, no basta predicar el Evangelio, hay que hacerlo cre\u00edble y ser\u00e1 cre\u00edble, cuando es significado en la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Notas<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator aligncenter has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"notas_al_pie\" id=\"notas_al_pie\"><sup>1<\/sup>San Agust\u00edn, De la doctrina cristiana, Tomo XV, BAC, Madrid, MCMLVII, cap. I<br><sup>222<\/sup><br><sup>3<\/sup>Siguiendo la Gaudium et spes, No. 22 \u201cEL misterio del hombre s\u00f3lo se esclarece en el misterio<br>del Verbo encarnado\u201d<br><sup>4<\/sup> Karl Rahner, Esp\u00edritu en el mundo, Ed. Herder, Barcelona, 1963, p. 73.<br><sup>5<\/sup> El hombre solo se puede comunicar a trav\u00e9s de signos. Si el hombre no puede comunicarse, entonces, \u00bfqu\u00e9 es el hombre? La onticidad del hombre es s\u00edgnica. Semi\u00f3tica viene del griego Se\u00b5e\u03b9\u03bf\u03bd que significa signo. En un primer momento, cito con frecuencia al padre de la semi\u00f3tica, el norteamericano Charles Sanders Peirce y al gran semi\u00f3logo del lenguaje el franc\u00e9s Ferdinand de Saussure. Presupuestos fundamentales para llegar al hombre como mostraci\u00f3n de Dios<br><sup>6<\/sup> Charles Sanders Peirce, Raz\u00f3n e invenci\u00f3n del pensamiento Pragm\u00e1tico, Ed. Anthropos, Barcelona, 2008. V\u00e9ase, La Ciencia de la semi\u00f3tica, Ed. Nueva Visi\u00f3n, Buenos Aires, 1974. p.29.<br><sup>7<\/sup> Peirce, La ciencia de la semi\u00f3tica, p. 22.<br><sup>8<\/sup> Concilio Vaticano II. Documento \u201cGaudium et spes # 21\/22\u201d<br><sup>9<\/sup> La palabra \u00abate\u00edsmo\u00bb designa realidades muy diversas. Unos niegan a Dios expresamente. Otros afirman que nada puede decirse acerca de Dios. Los hay que someten la cuesti\u00f3n teol\u00f3gica a un an\u00e1lisis metodol\u00f3gico tal, que reputa como in\u00fatil el propio planteamiento de la cuesti\u00f3n. Muchos, rebasando indebidamente los l\u00edmites sobre esta base puramente cient\u00edfica o, por el contrario, rechazan sin excepci\u00f3n toda verdad absoluta. Hay quienes exaltan tanto al hombre, que dejan sin contenido la fe en Dios, ya que les interesa m\u00e1s, a lo que parece, la afirmaci\u00f3n del hombre que la negaci\u00f3n de Dios.<br><sup>10<\/sup> Concilio Vaticano II. Documento \u201cGaudium et spes # 19\u201d<br><sup>11<\/sup> Idem # 20<br><sup>12<\/sup> San Agust\u00edn, Las confesiones, cap. X No. 27.<br><sup>13<\/sup> V\u00e9ase, F. de Saussure, Curso de ling\u00fc\u00edstica general, Ed. Losada, Buenos Aires, 1979, d\u00e9cima<br>edici\u00f3n.<br><sup>14<\/sup> F. de Saussure, Curso de ling\u00fc\u00edstica general p. 60.<br><sup>15<\/sup> Charles Sanders Peirce, La ciencia semi\u00f3tica, Ed. Nueva Visi\u00f3n, Buenos Aires, 1974, p. 24<br><sup>16<\/sup> E. Benveniste, Problemas de ling\u00fc\u00edstica general, S.XXI editores, vig\u00e9sima primera edici\u00f3n, Buenos Aires, 2001, p. 27<br><sup>17<\/sup> V\u00e9ase a Benveniste, quien a su vez cita a Saussure, p. 49.<br><sup>18<\/sup> San Agust\u00edn, Las confesiones, PL 32, 661.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"512\" height=\"512\" src=\"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/pdf_free-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1916\" style=\"object-fit:cover;width:50px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/pdf_free-1.png 512w, https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/pdf_free-1-300x300.png 300w, https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/pdf_free-1-150x150.png 150w\" sizes=\"(max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><a href=\"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/LA-SEMIOTICA-DEL-HOMBRE.-IMPRONTA-DE-LA-SEMIOTICA-DE-DIOS.pdf\" download=\"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/LA-SEMIOTICA-DEL-HOMBRE.-IMPRONTA-DE-LA-SEMIOTICA-DE-DIOS.pdf\">Descargar<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El siguiente art\u00edculo dar\u00e1 cuenta de un breve estudio de car\u00e1cter redaccional y hermen\u00e9utico de la premisa filos\u00f3fica\/teol\u00f3gica: La semi\u00f3tica del hombre, impronta de la semi\u00f3tica de Dios. Con esta inferencia, queremos indagar en el ser humano desde la perspectiva ontol\u00f3gica, comunicacional, significado de s\u00ed, salida de s\u00ed, signo, s\u00edmbolo, significado y significante primario y fundamental. <a href=\"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/article\/la-semiotica-del-hombre-impronta-de-la-semiotica-de-dios\/\">Seguir leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"menu_order":4,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","format":"standard","meta":{"_eb_attr":"","footnotes":""},"categories":[7],"tags":[59,62,64,61,63],"issuem_issue":[52],"class_list":["post-2189","article","type-article","status-publish","format-standard","hentry","category-dossier","tag-dios","tag-hombre","tag-lenguaje","tag-semiotica","tag-signo","issuem_issue-presencia-ecumenica-nro-83-2024"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/article\/2189","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/article"}],"about":[{"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2189"}],"version-history":[{"count":65,"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/article\/2189\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7821,"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/article\/2189\/revisions\/7821"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2189"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2189"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2189"},{"taxonomy":"issuem_issue","embeddable":true,"href":"https:\/\/aecucedir.org.ve\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/issuem_issue?post=2189"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}